09/12/2014
LA TERAPIA DEPORTIVA ES PARTE DE NUESTRO ENTRENAMIENTO
Cada vez, es más habitual acudir al masajista deportivo para aliviar nuestros dolores de cuello, espalda, piernas… Uno de los mayores errores que cometemos es que acudimos a nuestro terapeuta cuando los dolores ya son evidentes e insoportables. De ahí, la importancia de integrar la terapia como parte del entrenamiento, para así, prevenir las lesiones y poder adelantarnos al dolor.
El masaje deportivo es una técnica manual para mejorar el rendimiento y cuidado del deportista. Se aplica con la finalidad de que alcance una puesta en forma óptima.
Entendemos el masaje como parte de un programa de entrenamiento, que consiste en una serie de maniobras de masaje, encaminadas tanto a preparar los tejidos del deportista para la competición, como para el tratamiento de los mismos una vez concluida la actividad deportiva, con el fin de prevenir la aparición de lesiones, luchar contra la fatiga e incrementar el rendimiento muscular.
El masaje deportivo es más profundo e intenso, incorporando en él, comprensiones, tonificaciones, fricciones, estiramientos, rozamientos, amasamientos, vaciajes…
Cuándo debemos aplicar un masaje deportivo:
- Masaje de mantenimiento: Basaremos la sesión centrándonos en los músculos requeridos para la práctica de la actividad deportiva en concreto, ayudando así, al mantenimiento correcto del deportista, mejorando la circulación, el movimiento y la flexibilidad muscular.
- Masaje pre-competición: Previo a la competición, los objetivos van a centrarse en aumentar la circulación y reducir la tensión tanto muscular como mental. Éste será relajante o estimulante, dependiendo de lo que requiera la actividad que vaya a realizar.
- Masaje post-competición: El objetivo es el de ayudar al deportista en el proceso de recuperación debido al esfuerzo realizado. Evitando la sobrecarga muscular y la fatiga, y reduciendo el riesgo de lesión.