09/09/2026
¿Cómo te sientes?” es una pregunta que hacemos y nos hacen en nuestro día a día. Las respuestas más comunes abarcan el rango que va desde “mal” hasta “bien”. Aunque las damos por válidas, estas respuestas no responden la pregunta realizada porque no hablan de emociones sino de juicios.
La respuesta correcta a esta pregunta nos lleva a hablar de emociones. “Me siento”: alegre, triste, enfadado, atemorizado, asqueado y toda la gama de emociones complejas que no nos muestran en la película Del Revés.
En la Clínica Recal tenemos una gran tabla donde se ilustran las cuatro emociones básicas (alegría, tristeza, ira y miedo) y muchas de sus derivadas. Tanto los pacientes como sus familiares se sorprenden cuando les pedimos que se auxilien de la tabla para responder a nuestra pregunta. Están tan acostumbrados al “bien”, “mal” o “regular” que nunca se habían detenido a pensar en otras opciones más acertadas.
¡El primer paso para regular nuestras emociones consiste en aprender a identificarlas! Las personas suelen usar las sustancias o recurrir a determinados comportamientos precisamente para anestesiarlas, sobre todo las que consideran negativas. Prefieren no sentirlas o no procesarlas, al no comprender que cada emoción tiene una función para nuestra supervivencia.
Las emociones tienen varios componentes, dentro de los que podemos señalar el tipo de emoción que sentimos, la intensidad con la que nos invade, su valencia (positiva o negativa) y el tiempo que permanece. Intentar influir sobre los tres primeros componentes suele resultar un esfuerzo inútil y mayor frustración, cuando la solución más inteligente es sentirlas y procesarlas para influir sobre el tiempo que permanecen.
En nuestro centro contamos con grupos terapéuticos especialmente diseñados para gestionar las emociones. ¡Contacta con nosotros!