29/03/2026
Hay familias tan disfuncionales, que no solo dan la espalda a un hijo o hermano cuando éste sufre una grave enfermedad, sino que además se la dan al cuidador, intentando no sólo desacreditarlo o injuriar cuando éste les delata y quita la careta, sino que además intentan lucrarse a su costa. Son casos tan, pero tan bochornosos, tan inhumanos y tan surrealistas, que son más merecedores de lástima que de atención. Son formas de concebir el amor, que más que amor es una pobreza moral más digna de animales que de personas. Ante estos casos, lo mejor que se puede hacer es alejarse, pero tanto cuánto sea posible y, pedirle al misterio de la vida, eso que algunos llaman Dios, que se apiade de sus pobres almas podridas e infelices porque nunca, jamás, han conocido el amor. ¡Qué lástima!