20/05/2026
Este que ves aquí es, sin duda, uno de mis rincones favoritos de la casa. Me encanta sentarme por las mañanas, tomarme un café sin prisa y simplemente mirarlo. Ver cómo crece cada hoja, cuidarlo... A veces pasamos el día corriendo de un lado a otro y nos olvidamos de lo importante que es tener un espacio que nos devuelva la calma.
En psicología hablamos mucho de la regulación emocional, pero a veces pensamos que es algo muy complejo. Y no. Regularse también es esto: contemplar. Tener un rincón en tu hogar que te genere armonía, que te dé buen rollo y que funcione como un refugio cuando el mundo exterior se vuelve demasiado ruidoso.
Cuando te detienes a observar algo que te gusta, tu sistema nervioso se relaja. Es una forma natural de decirle a tu cerebro: “Oye, aquí estás a salvo, puedes bajar la guardia”. No necesitas un jardín gigante; basta con un pequeño rincón, una planta, un libro o un objeto que te recuerde quién eres. Como dice ese cartel que tengo ahí: para ser tu propio héroe, primero tienes que aprender a cuidarte.
Así que hoy te quiero proponer un ejercicio de visualización muy sencillo: piensa en qué rincón de tu casa te da esa paz. Y si no lo tienes, créalo. Haz que sea tu santuario. Porque aprender a regular lo que sentimos por dentro empieza por rodearnos de espacios que nos den serenidad por fuera.
Si sientes que te cuesta encontrar esa armonía en tu día a día y la ansiedad no te deja parar, recuerda que la terapia es un excelente lugar para empezar a construir tu paz mental.
Ve a el enlace de mi perfil si quieres que lo trabajemos juntos.
Cuídate mucho y recuerda que estoy para ayudarte. ¡Hasta pronto! 🤓