21/08/2026
Dos personas pueden vivir un hecho parecido y sentirlo de una manera completamente distinta.
A veces el dolor pertenece, sobre todo, al presente: una ruptura, una pérdida, un cambio laboral o un conflicto. Otras veces, lo que ocurre hoy activa experiencias más antiguas relacionadas con el abandono, el rechazo o la sensación de no haber sido visto.
Eso no significa que haya que buscar siempre una explicación en la infancia. Significa que, cuando el presente toca algo antiguo, nuestra historia ya está participando en cómo lo vivimos.
En terapia tratamos de distinguir qué está ocurriendo hoy y qué añade esa historia. Comprenderlo no sirve para culpar a nadie ni para encontrar una causa mágica. Sirve para responder con más precisión y menos automatismo.
No todos partimos del mismo lugar. Por eso una terapia psicológica no puede ser una receta idéntica para todo el mundo.
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