16/09/2026
🕯️✨Si hablo de Serendipia para nosotros, te escribiría un cúmulo de casualidades que en realidad fueron causalidades: todo lo que te trajo hasta aquí. Y llamándonos así, imaginarás que tenemos una lista larga.
En el post anterior hablábamos del espacio vacío que es entrar en una consulta sin estrenar — la misma sensación que un lienzo en blanco. Pero hoy quiero hablar de quien entra por esa puerta.
Muchas veces olvidamos lo más importante: lo que nos trajo hasta aquí. La ilusión.
Llegamos con la vela encendida, con la esperanza de que no se apague. Con las ganas de que aquello que vinimos a hacer, lo consigamos.
Se puede caminar solos — hay miles de ejemplos en el mundo. Pero acompañados encontramos esa complicidad, ese cariño, esa compañía que hace que las cosas, finalmente, se consigan. Sin excusas ni reclusas.
Llegar a sentirnos bien. A sentirnos llenos. Encontrar la paz. Descansar un poco de esta vida ajetreada, mirar el paisaje y disfrutarlo. Sentirnos jubilosos.
Sensaciones sencillas que a veces tapamos nosotros mismos, o que las circunstancias han ido tapando por nosotros.
Con la metáfora de la vela es como si viéramos entrar, cada vez, a quienes confían en nosotros trayendo esa ilusión — y este espacio existe para eso: para que esa llama no se apague.
Gracias a cada persona que ha confiado en Serendipia para cuidar sus sueños más profundos y sanar sus heridas. Seguimos aquí, cuidando este espacio, formándonos, trayendo a quienes serendípicamente puedan aportar salud y vitalidad a quien lo necesite.
Un espacio físico. Y también virtual. 🕯️