18/08/2026
Verdades de la maternidad migrante de las que casi no hablamos
Ser mamá lejos de tu país puede sentirse mucho más solitario de lo que imaginabas.
No siempre porque estés físicamente sola, sino porque muchas veces tu red de apoyo quedó lejos. Falta esa familia, esas amigas o esa comunidad que te conoce y que podría ayudarte sin tener que pedirlo.
También está el reto de entender un sistema de salud diferente. Embarazo, parto y posparto pueden vivirse de otra manera a la que conocías. Y cuando además hay diferencias de idioma o culturales, puedes sentir que tienes que aprender a ser mamá mientras aprendes cómo funciona todo a tu alrededor.
Después llega la crianza y aparecen nuevas preguntas.
¿Crío como me criaron a mí?
¿Adopto la forma de criar del país donde vivo?
¿Qué quiero conservar de mi cultura y qué quiero hacer diferente?
Porque criar entre dos culturas también significa construir una identidad familiar propia.
Y quizá una de las partes más invisibles de la maternidad migrante sea esta:
Mientras tu hijo va encontrando su lugar en el país donde está creciendo, tú también estás intentando encontrar el tuyo como mamá.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ 🇳🇱 🇳🇱