12/06/2026
“El hombre moderno no comprende hasta qué punto su racionalismo lo ha puesto a merced del inframundo psíquico.”
Esta frase procede de Psicología y religión, una de las obras donde Jung analiza la relación entre la conciencia moderna y la pérdida del sentido simbólico. Aunque el ser humano contemporáneo suele considerarse más racional que sus antepasados, Jung advierte que la razón por sí sola no elimina las fuerzas profundas de la psique.
Lo que ocurre, según él, es precisamente lo contrario. Cuando una cultura rechaza los símbolos, los mitos, las imágenes religiosas o la vida interior, esos contenidos no desaparecen. Descienden al inconsciente y continúan actuando desde allí. Lo reprimido regresa disfrazado de obsesión, fanatismo, ideología, adicción, ansiedad colectiva o necesidad de encontrar salvadores y enemigos.
Jung observó que muchas personas creen haber superado las antiguas creencias, pero siguen movidas por impulsos inconscientes que no comprenden. Cambian los nombres, pero los mecanismos psicológicos permanecen. El ser humano sigue necesitando significado, pertenencia, trascendencia y símbolos que orienten su existencia.
Desde la psicología junguiana actual, esta frase sigue siendo sorprendentemente vigente. Vivimos rodeados de información, explicaciones y tecnología, pero eso no garantiza autoconocimiento. Una persona puede comprender racionalmente muchas cosas sobre sí misma y, sin embargo, seguir dominada por miedos, complejos o proyecciones que nunca ha explorado.
Jung nos recuerda que la razón es una herramienta extraordinaria, pero peligrosa cuando se convierte en la única voz permitida. Allí donde el símbolo es expulsado, el inconsciente suele encontrar formas más caóticas de hacerse escuchar.