18/07/2026
España llega a la final frente a Argentina después de semanas de máxima exigencia, acumulación de partidos, viajes, entrenamientos y acciones explosivas.
Y en un deporte como el fútbol, donde los jugadores aceleran, frenan, cambian de dirección y golpean el balón constantemente, las lesiones musculares suelen convertirse en unas de las grandes protagonistas.
Entre los jugadores de la Selección Española se han repetido recientemente problemas en zonas como los isquiotibiales, los aductores y la ingle. Son grupos musculares especialmente exigidos durante los sprints, los cambios de ritmo, los giros y los golpeos.
También aparecen las sobrecargas musculares. En estos casos no siempre existe una rotura, pero sí puede haber dolor, rigidez, sensación de pesadez, pérdida de fuerza o disminución del rendimiento. Continuar entrenando o compitiendo sin valorar estas señales puede hacer que una molestia leve termine convirtiéndose en una lesión más importante.
Aunque son menos habituales que las lesiones musculares, los choques, las entradas y las caídas también pueden provocar problemas articulares en zonas como el hombro o la rodilla. Dentro de estas últimas, la rotura del ligamento cruzado anterior es una de las lesiones más graves y con mayor tiempo de recuperación.
El cuerpo normalmente avisa antes de obligarnos a parar.
Molestias que aparecen siempre en el mismo punto, rigidez, pérdida de movilidad, falta de fuerza o inseguridad al correr y cambiar de dirección son señales que no deberían ignorarse.
La prevención, el control de las cargas y una buena recuperación también forman parte del entrenamiento.
Ante una molestia persistente, consulta con tu fisioterapeuta.