30/07/2026
Ayer esta era mi barriga.
Había comido un revuelto de huevo con setas shiitake y, al poco rato, empecé a notar esa sensación que, si alguna vez has tenido la barriga hinchada, probablemente conozcas.
No era tanto dolor. Era más bien molestia y empecé a notar la goma de la falda apretándome más el abdomen. Esa sensación de presión que hace que vayas recolocándote al sentarte porque ninguna postura termina de ser cómoda.
Hacía meses que no comía shiitake y pensé que quizá podía haber sido eso. Aunque, la verdad, no estoy muy segura.
El caso es que no estaba bajo mi control hacer que mi barriga dejara de estar hinchada.
Así que me fui a la consulta, intenté sentarme de la forma más cómoda posible, fui bebiendo agua y dejé que mi cuerpo hiciera su trabajo.
¿Qué pasó? Pues nada, que cuando me fui a dormir ya estaba mucho mejor, y esta mañana mi barriga había vuelto a ser la de siempre.
Mientras me pasaba todo esto pensaba en la cantidad de veces que una barriga hinchada nos hace creer que ha pasado algo malo, como por ejemplo:
❗️Que hemos comido demasiado.
❗️Que hemos engordado.
❗️Que mañana tendremos que compensar.
Y, sin embargo, muchas veces solo es eso, una tripa hinchada que necesita tiempo para recolocarse.
✨Dale ese margen a tu cuerpo. No lo castigues por estar adaptándose a algo o respondiendo a una situación y no intentes forzarlo a volver antes a la normalidad✨
Un abracito 💜🫂.