17/05/2026
Hay cosas que nos disparan, y no siempre sabemos por qué.
A veces es un comentario, una mirada, un tono de voz.
Otras veces, un silencio. Una actitud. Una sensación en el ambiente.
Y algo se activa dentro.
Una emoción intensa. Una incomodidad que nos sobrepasa.
Reacciones que parecen “exageradas”, pero que tienen una historia emocional que aún busca seguridad.
Los disparadores psicológicos son situaciones que nos desregulan, nos afectan o nos molestan más de lo esperable, porque conectan, sin que lo sepamos, con algo no resuelto, con algo que dolió.
Los disparadores no son el problema.
Son señales. Puertas que se abren hacia lo que aún necesita ser mirado con más cuidado.
No se trata de evitarlos, ni de juzgarnos por sentirlos.
Se trata de empezar a notar.
Y si se puede, acompañarnos distinto cuando aparezcan.