26/07/2026
En el Rey León Rafiki dice: El pasado puede doler. Pero, tal y como yo lo veo, puedes huir de él o aprender de él.
Hay un momento en el que nos damos cuenta de algo difícil de aceptar:
Seguir como estamos también duele.
A veces pensamos que cambiar es lo que da miedo.
Que poner límites, pedir ayuda, mirar el pasado, tu propia historia o empezar terapia es lo doloroso.
Y sí, lo es.
Pero también duele seguir sosteniendo una vida en la que tienes que esconder partes de ti para sentirte querido.
Seguir viviendo en alerta.
Seguir repitiendo vínculos que te hacen daño.
Seguir convenciéndote de que “ya se pasará”.
Hay un dolor que acompaña al crecimiento.
Y hay otro que nace de permanecer desconectado de uno mismo.
El primero no es cómodo, pero abre espacio para que algo cambie.
El segundo es silencioso.
Tan silencioso que, a veces, acabamos creyendo que es nuestra forma de ser.
Quizá la pregunta no sea:
¿Quiero sufrir?
Sino:
¿Qué dolor me acerca más a la vida que quiero vivir?