18/08/2026
Sé que esto puede sonar controvertido…pero nos han hecho creer que primero tenemos que estar completamente bien, para poder estar con alguien.
Desde hace mucho tiempo existe la creencia de que tenemos que sanar nuestras heridas, resolver nuestras inseguridades, tener una autoestima perfecta y convertirnos en nuestra “mejor versión” antes de estar preparados para compartir nuestra vida con alguien.
Y no funciona exactamente así.
Llegamos a las relaciones con nuestra historia. Con cosas que hemos trabajado y otras que todavía estamos en ello, o que todavía ni comprendemos. Con miedos, necesidades, recursos y también vulnerabilidades.
Estar en proceso de sanar o reconstruirte, no significa estar incapacitado para amar.
Lo importante no es no tener heridas, sino poder hacernos responsables de ellas. Poder reconocer cuando algo nos activa, comunicarlo, pedir ayuda, reparar cuando hacemos daño y seguir trabajando en nosotros mismos.
Porque nuestra pareja puede acompañarnos, sostenernos y formar parte de nuestro crecimiento, pero no puede sanar por nosotros aquello que nos corresponde trabajar.
Y quizá ahí está la diferencia:
No necesitas estar completamente sano/a para amar.
Pero sí necesitas estar dispuesto/a a mirarte mientras amas.
Porque crecer no siempre ocurre antes de las relaciones.
A veces también ocurre dentro de ellas. 🤍