21/08/2026
✨ Cada vez que comparto una práctica, vuelvo a recordar una enseñanza que ha acompañado mi camino:
Yo no soy quien da la clase. Solo soy un instrumento, un canal a través del cual se transmite un conocimiento que me ha sido dado. ✨
Y cuando finaliza la práctica, vuelvo a recordarme:
✨ Los frutos de esta práctica que acabo de compartir no me pertenecen. Solo fui el canal para que la enseñanza se diera y pudiera beneficiar a otros seres. ✨
Una de las enseñanzas más profundas del yoga es la disolución del ego. Soltar la identificación con el cuerpo, las acciones y los pensamientos.
Cuando nos sentimos “el hacedor”, buscamos aprobación, reconocimiento o recompensa. Y desde ahí, incluso la transmisión del yoga puede llenarse de interferencias.
Transmitir yoga no es simplemente compartir conocimientos o dirigir una práctica. Es, ante todo, un camino de cuidado personal: mantener viva la propia práctica, cultivar la conexión interna y recordar que somos parte de algo mucho más grande que nuestra propia personalidad.
Esa conexión es el reconocimiento de una realidad superior, de la que todos somos parte: la conciencia universal, la divinidad, o como cada uno la llame.
Es ahí donde el ego se disuelve y la parte recuerda su unión con el todo.
Eso es Yoga: Unión.
Desde esa conexión, la enseñanza fluye. A través de ti, desde tus maestros, desde el linaje.
Como decía Sri Pattabhi Jois:
🪷 “El yoga es una práctica interior. El resto es solo un circo.” 🪷
Primero practica.
Después comparte.
Pero recuerda: no se trata de enseñar desde el ego, sino de transmitir desde la experiencia.
Namasté 🙏✨🤍