30/05/2026
A veces creemos que el bienestar depende únicamente de aprender a gestionar lo que ocurre dentro de nosotrxs.
Pero hay algo que olvidamos con frecuencia:
Nuestro sistema nervioso también aprende de las relaciones que habitamos.
Aprende de cómo nos miran.
De cómo nos responden.
De si podemos equivocarnos.
De si podemos expresar lo que sentimos.
De si tenemos que estar en guardia o podemos bajar los hombros.
Hay personas que nos ayudan a sacar una mejor versión.
Y hay personas junto a las que simplemente sobrevivimos.
Quizá por eso algunas relaciones nos agotan tanto.
Y quizá por eso otras se sienten tan parecidas a casa.