06/06/2022
Porque en la vida muchos hemos pensado tirar la toalla, se me hace necesario hablar de este tema sin ningún tipo de vergüenza.
Porque además, hay mucha people ahora mismo escribiendo cartas de despedida y bebiéndose las lagrimas debajo de una almohada porque ya no sabe qué hacer con su p**a vida.
Y porque hay familias rotas, padres desechos porque no han podido vivir el duelo como cualquier otra familia, por el disfraz que tuvieron que ponerse ante el mundo: “su hijo no se mató, fue un accidente”
Cada palabra que digamos, cada paso que demos cuando estamos frente a una persona que ya no puede más de tanto dolor (aunque tú no llegues a ver ese dolor) pueden ser un detonante para que siga adelante o acabe de una vez.
Ahórrate el sermón y ahórrate las frases de taza, que ni esa persona es tonta, ni quiere más presión en su vida.
Si te importa, quédate. Si quieres no digas ni una palabra, pero quédate.
Pasa el brazo por el hombro y escucha sin juzgar la historia que esa persona necesita vomitar. Déjala que vomite, que lo saque todo fuera.
Conviértete en la primera persona que le dará refugio, sé esa mano que le aferre a la vida. Y déjale estar, déjale volver a creer, acompáñale en su lucha, recuérdale que la lucha se gana, aquí, viviendo. Que solo no va a estar, que tus piernas serán sus piernas y que vivir poco a poco dejará de doler.
Solo eso, sé refugio para gente que todavía puede ganar la guerra.