09/03/2026
Respirar es algo que hacemos constantemente, pero muy pocas veces prestamos verdadera atención a cómo respiramos.
Sin embargo, la respiración es uno de los indicadores más claros de nuestro estado interno.
Una respiración equilibrada suele ser nasal, silenciosa, suave y diafragmática. Mantiene un ritmo natural, sin esfuerzo, y permite pequeñas pausas espontáneas entre la inhalación y la exhalación.
Cuando la respiración tiene estas características, el sistema nervioso funciona de forma más regulada y el organismo puede mantenerse en un estado de mayor equilibrio.
Pero hay algo curioso: observar la respiración parece sencillo… y sin embargo no lo es.
En cuanto intentamos atenderla, la mente se llena de pensamientos.
Y cuando por fin logramos observarla, la respiración cambia simplemente por el hecho de ser observada. Es tímida y vergonzosa, como si no le gustara ser observada …. Y de la que se da cuenta de que la observan, se modifica.
Por eso, el primer paso es aprender a observarla con mucha sutileza, sin intervenir ni intentar corregir nada.
Observar sin invadir.
Sentir sin forzar.
Ese gesto aparentemente pequeño puede convertirse en el inicio de una relación mucho más consciente con tu propio cuerpo.
Si te interesa este tema, guarda este post para volver a él cuando quieras dedicar un minuto a observar tu respiración.
🌟Práctica I:
📍 Colócate en una posición cómoda.
📍 Durante 2’/3’ minutos observa como entra y sale el aire por los orificios nasales.
📍 De la que observas que la atención ya no está en la entrada y salida del aire, redirige la atención a los orificios nasales y el roce del aire al entrar y salir de la nariz.
📍 Simplemente observa y reconduce la atención amablemente cuando se vaya.