Clínica Sensalife

Clínica Sensalife Tu centro de fisioterapia y dietética en Peñacastillo. El comienzo nace de una intención. Pasó de pensamiento inmaterial a intención atrevida.

La intención emana de una idea y para crear la idea necesitamos aflorar nuestro conocimiento y detenernos. Clínica Sensalife fue sacar a la superficie una idea que subyacía en la profundidad del conocimiento. Y cuando exteriorizas una intención del corazón con conocimiento y valentía, los miedos desaparecen y brota un sentimiento, una sensación de vida. Por esto se creó y para esto abrimos, para s

eguir transmitiendo y expandiendo una sensación de vida a través de dos maravillosas profesiones: la nutrición y la fisioterapia. Trabajar con personas es revitalizante. Poseer el poder para guiarles es gratificante. Observar cómo prosperan hacia la salud y felicidad es contagioso.

Ya nos ha llegado nuestra camiseta!
08/04/2017

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16/01/2017

Ansiedad

La ansiedad siempre desempeña un papel en el teatro de nuestra vida. Así, el actor o actriz que todos llevamos dentro le va a dar expresividad, vehemencia y colorido. Fijémonos por ejemplo en la sorprendente intensidad que alcanza la queja de una persona impaciente ante una cola o en un atasco. Por otra parte nuestro cuerpo, tanto por dentro como por fuera, es una gran pantalla donde se exhibe y se siente la ansiedad. Esa inquietud, esas palpitaciones, ese molesta ahogo y también esos espasmos misteriosos del abdomen pueden ser hilos movidos por la ansiedad. Pero cuando la ansiedad se nos cuela como directora de escena, nos puede colocar sin pedirnos opinión en escenas de guerra y de pelea e, incluso, apartarnos de situaciones, personas o vivencias de las que tal vez hubiéramos deseado participar de haber elegido libremente y con calma.

¿Qué parte de nuestra decisión la tomamos para evitar a una persona o situación y qué parte la tomamos para conseguir alguna meta? Ambas fuerzas son necesarias para decidir, pero no están siempre en equilibrio. Cuando votamos en las elecciones se puede comprobar ese equilibrio de conseguir versus evitar. Honestamente ¿queremos a unos o no queremos a los otros?

Tanto los pacientes propensos como los que ya padecen ansiedad son realmente personas muy sensibles, circunstancia que a menudo nos advierten en las visitas. Aunque aveces no prestamos demasiada atención a esos comentarios, verdaderamente tienen razón: sus sentidos, especialmente el olfato, tacto y probablemente la vista y el oído, son mucho más sensibles que los de aquellos que no tienen ansiedad. Además los pacientes con trastornos de ansiedad tienden a padecer un mismo patrón de enfermedades somáticas que no se presentan en otros trastornos mentales. Destacan el colon irritable, el dolor muscular, la fatiga crónica y la hiperlaxitud articular.

Si buscas un dietista en Santander ¡ven a conocernos!
10/01/2017

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De igual forma que un pensamiento provoca una reacción en el cuerpo ¿trabajar sobre el cuerpo producirá reacciones a niv...
20/10/2016

De igual forma que un pensamiento provoca una reacción en el cuerpo ¿trabajar sobre el cuerpo producirá reacciones a nivel cognitivo?

Estamos en Gijon, en las IV Jornadas Interautonómicas de Salud Mental del Norte. La Fisioterapia en Salud Mental esta muy avanzada en países como Bélgica y Holanda, sin embargo, en nuestro país las Unidades de Salud Mental aún no cuentan con fisioterapeutas.

13/10/2016

Tradicionalmente, el otoño es la temporada de la cosecha. Es el momento en que nuestros cuerpos tienen que recolectar la energía para los meses fríos de invierno. El otoño está directamente relacionado con la piel, el sistema inmunológico y el sistema digestivo. Durante esta estación aumentan algunas patologías como la sequedad de la piel y de garganta, el estreñimiento o la gripe.

La emoción del otoño según la medicina oriental es la pena, por lo que es probable que te sientas más sensible en esta época del año y percibas tus emociones de un modo más intenso. Con la llegada del otoño, los árboles pierden sus hojas. Este es el momento de liberarnos nosotros también de lo que nos sobra, de lo viejo, lo caduco, de los aspectos inservibles que nos rodean y abrir nuestra mente y nuestro espíritu a lo nuevo, a las oportunidades, a todo lo bueno que aún estar por llegar.

Consejos para disfrutar de un otoño saludable:

• Consume los alimentos propios de esta estación.
• Evita los alimentos fríos (ensaladas frías, gazpachos…) y comienza a disfrutar de platos templados y con un mayor grado de cocción.
• Protege tus pulmones con vegetales blancos (coliflor, cebolla, ajo, puerro, nabos, patatas… etc)
• Disfruta de las frutas de otoño como las naranjas, mandarinas, manzanas…
• Bebe e hidrátate en abundancia, así evitarás la sequedad propia de esta estación.
• Revisa, y reordena tus armarios. Esta es la época ideal para deshacernos de lo viejo y dejar paso a lo nuevo.
• Abrígate y protege tus pulmones.
• Duerme lo suficiente y procura alejarte del estrés. Te ayudará a disfrutar de un robusto sistema inmunitario.

26/09/2016

¿Curación o autocuración?

Te diriges a la consulta de fisioterapia y un olor agradable te incita a girarte. Sucumbes a la tentación y acabas comprando una docena de castañas asadas del puesto de debajo de tu casa. Al masticar recuerdas ese dolor punzante que se clava entre tus paletillas y se irradia hasta la parte más superior de la cabeza.

Crees no poder hacer nada para aliviarlo pues te consideras víctima de ese dolor insoportable. Te quejas, sólo intentas que el mundo comprenda tu dolor. Te convences, seguro que el mundo lo ha causado “es que mi jefe me hace trabajar mucho, mi pareja no me ayuda en casa, y mis hijos solo me dan trabajo”. Ese dolor incomprendido por el mundo, causado por el mundo y encargado al mundo (en este caso al fisioterapeuta) que lo solucione. Porque él es el experto, es su trabajo, ha estudiado el dolor y sabe como aliviarlo. Tú eres ama de casa, abogado, ingeniero… ¡no sabes curarte! Al fin y al cabo, si no te consideras responsable de ese dolor, ¿cómo vas a tener la libertad para cambiarlo?

Asique llegas a la clínica, abres la puerta, y en ese mismo segundo, mueren alrededor de diez millones de células y en el instante siguiente, casi diez millones de nuevas células ocupan su lugar. Justo en ese momento, unas cien mil reacciones químicas tienen lugar en el interior de cada una de tus células. Células que viajan a más velocidad que la luz.

Saludas a tu fisioterapeuta, sí a ese de entre todos los elegidos al que cedes tu dolor. Te sientas enfrente de él, y te sonríe. Ya ha pasado un minuto desde que entraste, y ni siquiera te has dado cuenta que durante ese minuto, tu corazón ha bombeado unos seis litros de sangre a través de un sistema de conductos vasculares de alrededor de cien mil kilómetros de longitud, más de dos veces la circunferencia de la tierra(1). En ese periodo de tiempo, mueren y nacen unos 230 millones de glóbulos rojos con una vida media de unos 120 días. Durante este tiempo visitan cada rincón del cuerpo unas 75.000 veces recorriendo más de 120 millones de kilómetros. Si todos los hematíes que recorren tu torrente sanguíneo se alinearan, la cadena alcanzaría una altura de cincuenta mil kilómetros.

Empieza la valoración de fisioterapia: “¿desde hace cuánto te duele?”. Coges aire, y durante el segundo que dura esa inhalación, se ordena la secreción de enzimas en la cantidad exacta para digerir las castañas asadas que consumiste de camino y extraer sus componentes nutricionales (2). Durante los diez minutos que dura la entrevista, tu cerebro filtra unos 500 pensamientos, genera millones de impulsos eléctricos a cada instante y esta información viaja a 400 km/h. Dicho de otra forma, este pulso puede avanzar cien metros (aproximadamente la longitud de un campo de futbol) por segundo, a través del cuerpo de la neurona. Neuronas extremadamente pequeñas, pues cabrían entre treinta y cincuenta mil en la punta de un alfiler (3).

Tras una valoración completa, estudiando y estudiando tu dolor, el fisioterapeuta te sienta en la camilla y el roce sutil de sus manos sobre tu hombro derecho llama de inmediato tu atención. Los receptores sensoriales de la piel envían al instante un mensaje a través de los nervios periféricos, que penetran en la médula espinal y llegan hasta la corteza somatosensorial del hemisferio opuesto al brazo. En cuanto tu cerebro interpreta el estímulo, el mensaje se envía hacia el lóbulo frontal, donde se procesa la respuesta motora. Puedes responder de manera automática utilizando la corteza motora para mover la espalda en forma de escalofrío. O puedes pensar un momento que hacer. Tal vez te gires, busques su cara y le comentes lo frías que están sus manos.

Por fin, te tumba en la camilla y empieza lo que para ti es el tratamiento. Te relajas a la vez que un mecanismo dentro de ti se encarga de las sesenta y seis funciones del hígado, del mismo modo que unas diminutas proteínas leen la sofisticada secuencia de la hélice de ADN mejor que cualquiera de las tecnologías actuales. Si pudiéramos desenrollar el ADN de todas las células de tu cuerpo y unir sus extremos entre sí, la cadena podría recorrer la distancia que nos separa del sol unas ciento cincuenta veces (4).

Se acabó lo bueno y tu fisioterapeuta te dice en un tono de voz suave y aparentemente inofensivo “esto seguramente te duela”. En ese preciso momento, y antes de que ponga el dedo en tu zona de dolor, tu sistema simpático (sistema encargado para la huída o la lucha) se anticipa y activa las neuronas encargadas del dolor. A través de la combinación de toda la información sensorial que has recibido al ir al fisioterapeuta, el hipocampo (centro de documentación de los recuerdos) asocia el dolor como el mecanismo hacia la curación. Así que tu sistema simpático baja su actividad y decides relajarte en lugar de salir corriendo o luchar (5).

Muchos de mis pacientes me afirman que les es imposible cambiar, sin embargo, no tartamudean en reconocer que en los últimos años han cambiado a peor. Lo cual significa que son capaces de cambiar. A peor, pero han cambiado. No deben ignorar el hecho de que han cambiado. Y esto debe hacerles reflexionar que tienen la habilidad del cambio. Si han sido capaces de cambiar a peor deben vencerse a la evidencia de que pueden cambiar a mejor. Sólo habrá que invertir el proceso a base de constancia y conocimiento.

Eres el resultado de millones de años de evolución. Tu cuerpo y mente alberga una información y un conocimiento automático que ni siquiera podemos llegar a comprender en toda su totalidad. Es increíble todo lo que sabe hacer tu cuerpo para mantenerte vivo. A pesar de todo, en ocasiones, usas la energía de tal forma, que te encaminas hacia la enfermedad sin ser consciente que tienes una maquinaria perfecta diseñada para la reparación y creación. Tienes todo el poder para sanarte, y nosotros, los “expertos en salud” sólo tenemos la responsabilidad de acelerar ese proceso. Los traumatólogos colocan un enclavado endomedular en una fractura transversa de la diáfisis del húmero, los fisioterapeutas pueden mejorar tu propiocepción para prevenir lesiones en ese tobillo que tanto se te ha lesionado, y los psicólogos pueden mejorar tu control de la ansiedad a través de procesos cognitivos. Pero no curamos. Nosotros estimulamos al cuerpo hacia su propia curación y te enseñamos que en cada uno de tus hábitos diarios reside el origen del problema. Y un hábito que conlleva a la patología puede ser la inactividad física, una mala postura mantenida durante el trabajo, o una alteración emocional expresada en forma de estrés, de sentimientos catastrofistas o pensamientos negativos.

La salud está compuesta de factores biopsicosociales, por lo tanto, una rehabilitación óptima debe estar formada por un equipo transdisciplinar que estudie el cuerpo de forma holística.

En este artículo hemos aprendido que:
- Puede que no tengamos la solución a todos los problemas del mundo en nuestras manos, pero ante los problemas del mundo, no sólo tenemos nuestras manos.
- Dentro de nosotros reside una inteligencia que se escapa de nuestros conocimientos.
- El propio cuerpo tiene el poder de curarse. Los profesionales sanitarios solo intentamos acelerar ese proceso.
- Nuestros pensamientos y sentimientos, nuestras creencias y expectativas, modelan esa inteligencia.

Bibliografía:
1. Sciefelbein S., The powerfull river, Washington DC, The Nacional Geography Society, 1986, pp.99-156.
2. Dispenza Joe, Desarrolla tu cerebro, 2008, p.70.
3. Dispenza Joe, Desarrolla tu cerebro, 2008, p.104.
4. Medina, J., The Genetic Inferno:inside the seven deadly sins, Cambridge University Press, 2000.
5. (Dispenza Joe, Desarrolla tu cerebro, 2008, p.167).

18/08/2016

Pie plano como origen de problemas biomecánicos

Si miramos con atención nuestros pies, podemos observar un pequeño arco o bóveda en nuestras plantas. Este “puente plantar” apareció en la especie humana para facilitar el agarre a las ramas redondeadas de los árboles. Sin embargo, hace millones de años, la bóveda plantar fue perdiendo altura, el primer dedo fue retirando su uso prensil y ganando verticalidad, mientras que el resto de los dedos se fueron acortando. Los pies dejaron de parecerse a las manos para convertirse, con el paso del tiempo, en los pies que hoy en día tenemos.

Con la bipedestación, la superficie plantar se redujo y los pies cambiaron su morfología para especializarse en mantenernos erguidos. La evolución sugirió que era más eficiente llegar a coger algo de los árboles que tener que subirnos a ellos.

El pie es una maquinaria excelente compuesta por 26 huesos, 114 ligamentos y 21 músculos. Sólo los pies poseen una cuarta parte de todos los huesos del cuerpo1. Sirven como sistema amortiguador, nos propulsan para caminar o correr y sus músculos actúan de forma antigravitatoria. Las personas estamos “diseñadas por la naturaleza” para movernos.

El movimiento es una de las características esenciales de la vida y las personas necesitamos trasladarnos para casi todo2. Los pies golpean un promedio de 10 millones de veces el suelo y nos permiten recorrer unos 150.000 kilómetros a lo largo de nuestras vidas, suficiente como para dar la vuelta al mundo cuatro veces. Una vez apoyamos el pie en el suelo, todas las articulaciones de la extremidad inferior están interrelacionadas. Teniendo en cuenta ésto, se puede entender cómo una afectación en el pie puede causar disfunción y síntomas en otras partes del cuerpo, enmascarando alteraciones biomecánicas que, a largo plazo, pueden causar problemas a distancia como: dolores, alteraciones funcionales, bloqueos, deformidades, crepitaciones, choques, trastornos vásculo-nerviosos y trastornos tróficos2.

Cuando una patología desvía nuestro centro de gravedad, necesitamos gastar más energía para realizar una misma acción. Aparecen entonces las compensaciones biomecánicas y el cuerpo tiene que trabajar en situaciones menos naturales. Imagina tus pies como las ruedas de tu vehículo. Normalmente, cuando tenemos alguna rueda con poco aire lo llegamos a notar en la dirección del volante, e incluso en ocasiones podemos notar como el coche tiende a inclinarse hacia un lado cuando conducimos en línea recta. Respondemos a esta desviación cogiendo el volante y moviéndolo ligeramente para que nuestro coche siga por el carril adecuado. Del mismo modo, un problema en la base de sustentación de nuestro cuerpo genera modificaciones en las articulaciones superiores que nos hará trabajar más y en peores condiciones.

Igualmente que un pie cavo es un factor de riesgo para sufrir problemas en la región lateral del tobillo, cuando tenemos los pies planos es la rodilla y la región interna del tobillo las estructuras que más se alteran3.

Pies planos, como origen de problemas en la rodilla:

Durante la marcha, una disminución del arco plantar responde generalmente con un exceso de pronación y valgo del pie, siendo éstos unos factores de riesgo para la sensación de crujido de la rótula y para el dolor en el tendón rotuliano o cuadricipital al caminar o subir escaleras.

Además, la pronación excesiva genera una rotación tibial interna compensatoria, que suele acompañarse de un valgo de rodilla que puede acabar provocando lesiones en el cartílago o favorecer las luxaciones de rótula.

Pies planos, como origen de problemas en la región interna de la tibia:

La pronación excesiva del antepié y la rotación tibial interna provoca un estiramiento continuo de los flexores profundos del pie, provocando una fuerza de tracción elevada y generando dolor en la región interna del hueso de la tibia.

Pies planos, como origen de problemas en la fascia plantar:

La disminución del arco plantar genera un estiramiento del pie, traccionándolo y alargándolo en horizontal. Esta tracción continua puede conllevar un daño e inflamación de la fascia plantar4.

Referencias
1. Martinez Lopez, Ramón. El pie en la evolución del ser humano: desarrollo, trastornos y prevención. P 51.
2. Salazar Gómez, Cristina. Flat foot, as the origin of biomechanic alterations in progression 2007.
3. Williams D, et al. Arch structure and injury patterns in runners. Clinical Biomechanics 2001;16:341-7.
4. Stovitz S, Coetzee JC. Hyperpronation and Foot Pain. The physician and sport medicine 2004;32(8).

20/06/2016

“Tu inconsciente siempre está intentando hacerte feliz, pero a veces se equivoca” Kimberly Willis.

Te detienes y lo sientes, te apetece comer. O eso es lo que te pide el cuerpo. Comer cuando se tiene hambre es natural.

El hambre precede de un déficit de nutrientes pero el apetito precede de un déficit emocional. Y hay que saber diferenciarlo.

¿Qué es el hambre? Pupilas que se dilatan, te deleitan y te delatan.

Cuando tu cuerpo necesita nutrientes, la parte lateral de tu hipotálamo envía información a través del nervio vago que nos insta a comer cuanto antes. Te rugen las tripas, salivas, se te dilatan las pupilas y entras en un estado de mayor claridad de pensamiento para acelerar tu objetivo: conseguir comida. Cuando tienes hambre no haces ascos a nada, comes lo que te pongan.

¿Qué es el apetito? Ojos que lloran, corazón que necesita o piernas que se aburren.

El apetito es caprichoso. Es esa extraña sensación que tienes a pesar de haber podido comer hace poco. Es una señal más concreta. No quieres comer lo que sea, sino que quieres comer algo en particular y se te antoja ese algo especial, bien sea dulce o salado. Cuando te vuelva a suceder esto, siéntate y siente. Seguro que hay un malestar emocional detrás de esa búsqueda de placer inmediato. Ya sea porque estás aburrido, o porque has tenido un mal día en el trabajo, o porque has discutido con tu pareja, a menudo el cerebro busca como antidepresivo la comida.

¿El motivo fisiológico? Tú simplemente quieres chocolate pero el cerebro sabe que el azúcar de absorción rápida del cacao estimula al triptófano a atravesar con mayor facilidad la barrera hematoencefálica del cerebro y que así se empiece a fabricar serotonina con la consiguiente sensación de calma. Lo que es interesante es que un abrazo con un ser querido de más de 7 segundos de duración provoca mayor síntesis de serotonina que cuatro onzas de chocolate.

Tapar heridas emocionales con la comida acostumbrará a tus células nerviosas a recurrir siempre a ésta vía rápida de placer. No lo hagas. Pruebas otras alternativas como el ejercicio, una buena conversación o un simple abrazo de más de 7 segundos.

¿Dónde se esconde el éxito en una sesión de fisioterapia?Es común buscar información y formación para contar con un aban...
30/05/2016

¿Dónde se esconde el éxito en una sesión de fisioterapia?

Es común buscar información y formación para contar con un abanico de técnicas mayor a la hora de afrontar (que no enfrentar) el dolor de nuestro paciente. Solemos mejorar en aquellas áreas relacionadas con nuestras competencias específicas: punción seca, técnicas vertebrales manipulativas, electrolisis percutánea… Probablemente porque son estas áreas en las que hemos sido evaluados durante nuestra formación y además forman parte de nuestro desempeño profesional, de nuestro día a día, y por tanto, en torno a ellas, nos sentimos reconocidos socialmente.

Pero no es menos cierto que existen las denominadas competencias transversales o genéricas, como la empatía, la capacidad para provocar reacciones (como empezar un tratamiento en casa a base de ejercicios), el espíritu crítico y autocrítico, el liderazgo, la capacidad de explicar (al paciente) y aplicar (en la camilla) el conocimiento teórico a la práctica, o las habilidades sociales, que si bien no son específicas de una disciplina, son deseables y necesarias para ejercer cualquier profesión. En concreto para la fisioterapia.

Sea cual fuere el ámbito de trabajo o especialidad, parece obvio que conectar con el paciente (y no sólo a través de un cabezal de ultrasonidos) puede llegar a provocar una mejora del 60% en su dolor.

Rumbo a Santander después de disputar y disfrutar en el IV Campeonato de España con nuestra Selección Cántabra de fútbol...
28/05/2016

Rumbo a Santander después de disputar y disfrutar en el IV Campeonato de España con nuestra Selección Cántabra de fútbol cadete

Ayer fué el dia Mundial de la toalla...⛱😎☀️ ¡feliz jueves!
26/05/2016

Ayer fué el dia Mundial de la toalla...⛱😎☀️ ¡feliz jueves!

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