02/09/2026
NO ECHO DE MENOS DAR CLASES. ECHO DE MENOS UNA PARTE DE MÍ.
Ayer me encontré con una alumna.
Me preguntó cuándo iba a volver a dar clases porque me echaba de menos.
La semana anterior, cuatro alumnos me habían dicho algo parecido.
Y me hizo pensar.
Porque, si soy sincera, no echo de menos dar clases.
Cuando cerré mi empresa no cerré solamente un negocio.
Dejé apartado un sueño.
Un propósito.
Una manera de poner lo que sabía y lo que amaba al servicio de los demás.
Durante años construí mucho más que un espacio de yoga.
Construí una pequeña comunidad.
Personas con las que compartí prácticas, conversaciones, silencios, risas y momentos de vida. Y quizá ahora entiendo qué es lo que realmente echo de menos.
No echo de menos el trabajo.
Echo de menos el vínculo.
Echo de menos ver llegar a alguien con la cabeza llena y marcharse un poco más en paz.
Echo de menos acompañar procesos sin necesidad de tener todas las respuestas.
Echo de menos sentir que aquello que había elegido hacer con mi vida tenía un sentido que iba más allá de mí.
Y eso duele un poco… 💔
Porque a veces la vida te obliga a apartarte de algo que amas antes de estar preparada para despedirte de ello.
Ahora estoy en otro lugar.
Yo también he cambiado.
No sé al 100% si volveré a enseñar.
No sé si aquel sueño volverá exactamente de la misma manera.
Pero empiezo a comprender que poner un sueño en pausa no significa necesariamente renunciar a él.
Quizá algunos sueños no mueren.
Quizá simplemente esperan a que volvamos a encontrarnos con ellos.
Y ayer, al escuchar a aquella alumna decirme “te echo de menos”, sentí que una parte de mí respondía:
“Yo también os echo de menos. Más de lo que sabía.”
Feliz día a todos 💗
Con amor, Lu