13/08/2026
El eclipse ya ha pasado, pero es ahora, en las próximas semanas, cuando podríamos empezar a ver en consulta los primeros casos de retinopatía solar.
La exposición solar sin protección provoca daño fototóxico en los fotorreceptores y el epitelio pigmentario de la retina (EPR), desencadenando una cascada de estrés oxidativo que termina alterando la función visual.
Clínica: escotoma central o paracentral, disminución de la agudeza visual, fotofobia, metamorfopsias y discromatopsia, con afectación bilateral asimétrica y ausencia de dolor.
Diagnóstico: en el fondo de ojo se evidencia una mancha blanco-amarillenta foveal con pérdida del reflejo foveal en fase aguda. En la OCT, la fase inicial muestra un área focal de hiperreflectividad en la fóvea que afecta a los segmentos externos de los fotorreceptores y al EPR; en fase tardía se observa disrupción focal de la zona mioide, la zona elipsoide, la capa de segmentos externos y el EPR.
Tratamiento: no existe tratamiento específico de eficacia demostrada, la observación es el manejo estándar. Los corticoides pueden acelerar la recuperación visual, pero no muestran superioridad sobre el manejo conservador.
Pronóstico: la mayoría de los casos se recuperan de forma espontánea y completa en semanas a 6 meses, sin necesidad de tratamiento. La edad joven y la exposición breve se asocian con mejor pronóstico, mientras que la exposición prolongada (especialmente >1 hora) conlleva mayor riesgo de secuelas permanentes. En algunos casos persisten escotoma, deterioro visual o cambios en el EPR.
La prevención sigue siendo la única medida realmente eficaz frente a esta patología.
Fuente: Jourieh M. Solar retinopathy: A literature review. Oman J Ophthalmol. 2024;17(2):173-180.