26/05/2026
¿Te ha pasado que un día entrenas con todo y al día siguiente no puedes ni levantarte de la cama? 😣👇
Cuando vives con dolor crónico o fibromialgia, el dilema de "moverse o no moverse" es real. Nos han enseñado que para ver resultados hay que dar el 100% siempre, pero con una condición crónica, esa regla no solo no funciona, sino que te puede provocar un brote de dolor.
La clave no es dejar de moverte, sino aprender a regular la dosis.
Guarda esta guía rápida para esos días en los que tu cuerpo te pide un cambio de planes:
🔴 Escucha tu día: Días buenos se aprovechan más; días regulares se baja la intensidad; días malos se opta por el descanso activo.
🌸 Menos es más: Empieza siempre por debajo de tu límite. El objetivo de hacer ejercicio es terminar sintiéndote igual o mejor que antes de empezar, no destruido.
💜 Respeta los días malos: El reposo, los estiramientos suaves y la respiración también forman parte del proceso. No estás perdiendo el tiempo por parar.
🔄 Pacing (Gestión de energía): Tu energía es un recurso limitado. No la gastes toda de golpe en un día bueno, dosifícala para mantener la constancia
Al final del día, tu única competencia eres tú mismo. La constancia importa muchísimo más que la intensidad. No te saltes el día, adapta la dosis a cómo te sientes hoy. 🫶