22/07/2026
El corazón y el cerebro están mucho más conectados de lo que parece.
Cuando pensamos en la salud del cerebro, rara vez pensamos en el corazón.
Sin embargo, en Neolaser, la conexión entre ambos órganos es una de nuestras mayores preocupaciones clínicas.
Hoy, 22 de julio, en el Día Mundial del Cerebro, me gustaría reflexionar sobre un hecho que a menudo pasa desapercibido: una gran parte de los accidentes cerebrovasculares (ictus) tienen su origen en el corazón. Patologías tan comunes como la fibrilación auricular actúan de forma silenciosa, creando el escenario perfecto para que un trombo viaje desde el corazón hasta el cerebro.
Afortunadamente, la Medicina ha evolucionado.
Actualmente, una correcta anticoagulación, el tratamiento de la fibrilación auricular y técnicas como el cierre de la orejuela izquierda, nos permiten reducir ese riesgo.
No obstante, la tecnología más avanzada no sirve de nada si llegamos tarde.
La prevención empieza por escuchar a nuestro propio ritmo cardíaco.
Por ello, nunca está de más recalcar la importancia de controlar las arritmias como medida para prevenir el ictus cerebral, ya que un pequeño gesto a tiempo puede evitar problemas graves e irreversibles posteriores.