28/07/2026
Caminar o correr por la playa puede ser una actividad agradable, pero la arena ofrece una superficie irregular e inestable que aumenta el esfuerzo de los músculos y articulaciones. Realizar largas caminatas sin estar acostumbrado puede provocar sobrecargas en la planta del pie, molestias en el tendón de Aquiles, dolor en los tobillos o tensión en las piernas. La arena seca suele exigir más esfuerzo que la zona húmeda y compacta cercana al agua. Comienza con trayectos cortos, aumenta la duración de forma progresiva y evita continuar si aparece dolor. Las personas con lesiones previas, alteraciones de la pisada o problemas de sensibilidad deben tener especial precaución al caminar descalzas.
Disfruta de la playa sin forzar tus pies y consulta cualquier molestia persistente.