18/09/2026
Septiembre significa volver al trabajo, recuperar horarios y, poco a poco, dejar atrás las sandalias y el calzado abierto. Este cambio puede hacer que pequeñas molestias que durante el verano apenas notábamos comiencen a hacerse más evidentes. Un zapato cerrado ejerce más presión sobre los dedos, las uñas y determinadas zonas del pie, especialmente si existen durezas, callosidades o algún punto sensible.
Antes de recuperar por completo tu rutina habitual, revisa el estado de tus pies y comprueba también que el calzado que vas a utilizar sigue siendo cómodo, tiene espacio suficiente y no provoca roces ni presión excesiva.
Empezar septiembre cuidando tus pies puede ayudarte a afrontar la vuelta a la actividad con mayor comodidad.
Pide tu valoración podológica.