02/04/2026
Hace días Emma Toro hablaba de mi… decía “Una mujer empoderada”
Hoy 2 de abril me toca a mi hablar de ella como chica TEA que ha escrito su primer cuento infantil .
Desde que trabajo con ella he aprendido mucho. Entre otras cosas que su , no la define: Lo que realmente la caracteriza son sus principios, ella los defiende con firmeza y coherencia.
Emma lucha, insiste y persevera hasta alcanzar sus metas. En ese sentido, podríamos decir que se parece mucho a mí, una mujer con otras capacidades. Defiende sus pensamientos y valores —el compañerismo, la educación, la amabilidad— con una convicción que inspira, me inspira.
Emma cuenta con una capacidad oratoria maravillosa: no teme al público ni a sus críticas. Envidia sana la Mía. A Emma no la limitan los prejuicios ni el “qué dirán”.
Frente a un razonamiento lógico e intuitivo que con la experiencia, los errores propios y los aprendizajes acumulados van formándome, Emma está aprendiendo a desarrollar ideas propias para resolver los retos cotidianos que le plantea esta sociedad a través de herramientas adquiridas.
Donde yo tengo recorrido, ella tiene valentía; donde yo tengo prudencia, ella tiene libertad.
Ese pudor del que hablamos, el que una persona como yo puede llegar a sentir, con frecuencia, y que a Emma apenas le roza, es precisamente lo que me hace admirarla. Me encantaría mirarme al espejo con la misma tranquilidad con la que ella lo hace, sin el peso de la opinión ajena. Emma se observa y se gusta; no se juzga, solo reconoce que tiene muchas cosas que seguir aprendiendo, a partir de lo que le decimos y tratamos de enseñarle.
Y quizá ahí reside su mayor fortaleza: en la aceptación serena de sí misma y en su determinación por crecer, sin miedos, sin prejuicos ni etiquetas y con una autenticidad que, cada día transmite y enseña a los demás, al menos a mí.