20/08/2026
Tu paciente dice que sigue igual, que no nota cambios. Y esa frase se te queda dentro. Le das vueltas esa noche, y la siguiente. Repasas la sesión, lo que dijiste, lo que no. Y aparece la conclusión de siempre: seré yo, algo estaré haciendo mal.
Tres días cargando con algo que igual ni te corresponde entero.
Desde fuera se lee como que eres muy responsable, muy entregada. Pero mira de cerca esa culpa, porque casi nunca es solo profesionalidad.
Cuando el avance de tu paciente pesa así, tu Juez y tu Exigente se están organizando para protegerte de algo. De la vergüenza de no ser suficiente. De la culpa de decepcionar. Del miedo antiguo a que, si la otra persona no está bien, tú pierdas tu lugar. Por eso te lo llevas a casa. Por eso no puedes soltarlo.
Un proceso avanza a su ritmo, y hay mil factores que no dependen de ti: su momento, su historia, su red, el punto en el que llega. Cargarte con todos no ayuda a tu paciente, y a ti te deja vacía.
Es importante ver la información, observar que parte te puede estar correspondiendo a ti y cuál no, y por supuesto, poder supervisarlo.
Pero te invito a esta reflexión: la responsabilidad que cuida te deja hacer tu trabajo y volver a tu vida. La que se queda contigo a las tres de la mañana puede estár hablando de una herida tuya que todavía se activa, no de tu competencia.
¿Te ha pasado? Dímelo con un sí 👇
Un abrazo,
Ana 🙋🏻♀️