Ana Torres · Psicóloga Sanitaria. Síndrome de la Impostora/or

Ana Torres · Psicóloga Sanitaria. Síndrome de la Impostora/or ¿Tienes formación y sigues sin lanzarte?

Psicóloga Sanitaria · AN06585
Especialista en Síndrome de la Impostora/or en terapeutas
Te acompaño a identificarlo, transformarlo y mostrarte.
👇 Empieza aquí gratis Centro de Psicología es un espacio de encuentro que fomenta las relaciones saludables con otras personas con el propósito de que sirvan de modelo de construcción de relaciones sanas, equilibradas, que nos aporten bienestar y felicidad

. Un lugar en el que poder mirarnos a nosotros/as y a los demás desde el cariño, la comprensión y el respeto que posibilita encontrarnos con la mejor versión de nosotros/as mismos/as.

Reescribes el mismo email a un paciente por cuarta vez. Y todavía dudas si está bien.Llevas años escuchando "eres muy pe...
18/06/2026

Reescribes el mismo email a un paciente por cuarta vez. Y todavía dudas si está bien.

Llevas años escuchando "eres muy perfeccionista", "le das demasiadas vueltas".

Como si fuera un rasgo de tu carácter. Como si lo eligieras.

Pero cada revisión de más, cada sesión que repiensas cuando ya terminó, es tu sistema nervioso haciendo lo único que aprendió para mantenerte a salvo.

El Exigente Interno no trabaja en tu contra. Aprendió hace mucho que rendir más y no bajar la guardia mantenía el vínculo y evitaba el rechazo. Y nunca aprendió a parar.

Desde el Modelo Neurorelacional el cambio empieza justo ahí: cuando dejas de pelearte con esa parte y entiendes la función que tuvo.

Antes de bajar la exigencia, hay un paso. Y es entenderla.

¿Lo reconoces en ti? Te leo en comentarios.
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Últimamente no publico vídeos porque no me da la vida.Pero antes no lo hacía por algo diferente: toda mi vida he sido ba...
16/06/2026

Últimamente no publico vídeos porque no me da la vida.
Pero antes no lo hacía por algo diferente: toda mi vida he sido bastante fóbica a las cámaras.

Para que me empiecen a conocer como psicóloga especializada en el Síndrome de la Impostora no he necesitado:

Una estrategia de contenido perfecta.
Miles de seguidores.
Sentirme cómoda delante de la cámara (de hecho toda mi vida he sido bastante fóbica a las cámaras 😔)
La aprobación de mis colegas.

Lo que sí he necesitado es:

Identificar qué máscara me mantenía invisible (la Autosuficiente y la Perfecta 🎭)
Publicar aunque me temblara la voz.
Trabajar mi relación con el Juez Interno. 🧠
Aceptar que mostrarme no es venderme.

Hay cientos de fórmulas que funcionan en redes. Pero eso no quiere decir que estés obligada a seguir todas.

¿La mejor forma de dejar de ser invisible?
… No esperar a sentirte segura para mostrarte.
… Aceptar que el primer contenido nunca es el mejor.
… Entender que el silencio no te protege. Te esconde.

Si no te atreves a abrir tu consulta o grabas el reel veinte veces y lo borras, quizá no te falta carisma. Te sobra Juez Interno. 🙋🏻‍♀️

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Estaba en clase. Me equivoqué en la lección.El rubor en las mejillas. El cuerpo en tensión. Esa sensación de querer desa...
09/06/2026

Estaba en clase. Me equivoqué en la lección.
El rubor en las mejillas. El cuerpo en tensión. Esa sensación de querer desaparecer del mapa. 😳

¿Quién de nosotras no recuerda una escena así (en el colegio, en casa, en algún momento de la infancia) en la que fallar, equivocarse o mostrar vulnerabilidad activó algo en el cuerpo?

El estómago encogido. La vergüenza. El calor en la cara.
Solo el recuerdo lo puede traer de vuelta con esa intensidad.

Cuando doy talleres y formaciones, siempre empiezo hablando de las máscaras sociales. Porque es un temazo. 🎭

Y porque veo cómo todas las personas hemos sido educadas en esconder nuestra inseguridad y nuestros miedos como si fueran algo malo. Algo de lo que avergonzarse. Y desde muy pequeñas (y pequeños) nos hemos ido adaptando. Construyendo formas de estar en el mundo que proyecten seguridad. Que no muestren la grieta.

Con el tiempo esas formas se convierten en estrategias. Las llamamos máscaras sociales.

Y durante años (a veces toda la vida) las confundimos con nuestra personalidad. Con "nuestra forma de ser". Pero no es así. Fueron algo que aprendimos para encajar, para recibir reconocimiento, para no sentir esa vergüenza que el cuerpo todavía recuerda.

Darnos cuenta de esto y ponerle nombre es un paso importante para empezar a desmontarlas. 🧠

Desde el Modelo Neurorelacional que trabajo en consulta, reconocer la máscara es el primer paso. Entender desde dónde se construyó, el segundo. Y a partir de ahí empieza el trabajo real.

Cuando estoy en formaciones siempre jugamos a ver cuántas máscaras identificamos. La mayoría de las personas reconocen 3, 4 o todas. Yo me reconozco mucho en la Autosuficiente y la Entregada.

A partir de la semana que viene profundizaré en cada una aplicadas a terapeutas y psicólogas. Si trabajas en el mundo del acompañamiento, quédate por aquí.

¿Y tú, en cuál te ves? Cuéntame en comentarios 👇
Un abrazo,
Ana
www.anatorrespsicologa.es

Recuerdo estar en una sesión y el terapeuta estaba todo el tiempo diciéndome lo que tenía que hacer. Poniendo palabras a...
05/06/2026

Recuerdo estar en una sesión y el terapeuta estaba todo el tiempo diciéndome lo que tenía que hacer. Poniendo palabras a mis emociones. Explicándome cómo me sentía.

No me sentí comprendida ni validada. Solo aconsejada.
No me sentí acompañada. Me sentí dirigida. 😔

Y no me gustó nada.
Cuando voy a un profesional quiero sentirme acompañada. Comprendida. No infantilizada.

En el otro lado de este asunto me pasa igual.
Veo muchas y muchos terapeutas creyendo que su labor es aconsejar. Incluso me encuentro con personas que me dicen "yo soy la psicóloga de mis amigas" porque les gusta dar consejos.
(Ojo — si alguien pide un consejo explícitamente, dar la opinión es coherente. Aquí no hablo de esos casos.)

En muchas ocasiones nos exigimos dar respuesta, decirle a la persona la solución, sacarla de donde está. Y eso, en la mayoría de los casos, no funciona.

Desde el encuadre terapéutico que trabajo en consulta, entiendo la terapia como acompañamiento desde el respeto y la sintonía con el otro. Yo no sé lo que le conviene a la persona que tengo en frente. Pero puedo acompañarla para que ella encuentre sus respuestas. Las suyas. Desde su modelo y sus necesidades.
Cuando acompañas de verdad, le das tiempo a la persona.

Le das silencio.
Le das presencia.
Y le das algo que ningún consejo puede dar — la posibilidad de encontrar sus propias respuestas. 🧠
Las que duran. Las que transforman.
Porque son suyas.

Cuando alguien te impone lo que considera correcto (aunque sea desde la mejor intención) es una imposición. Porque están poniendo su mapa sobre tu territorio.

Y eso no es acompañar. Es dirigir.

¿Has tenido alguna experiencia así? ¿En consulta o fuera de ella?
Te leo 👇
Un abrazo,
Ana
www.anatorrespsicologa.es

Una escena se me repite continuamente.Tengo amigas brillantes, formadas, con un criterio clínico que yo misma admiro. Y ...
02/06/2026

Una escena se me repite continuamente.
Tengo amigas brillantes, formadas, con un criterio clínico que yo misma admiro. Y en consulta pasa lo mismo (personas con un valor enorme, evidente, justo ahí delante) 🌟

Y llega un momento en que (a pesar de que pienso que voy a ser pesada) lo suelto.

Sabes que tienes un valor enorme, ¿verdad?

Silencio.
Y
después, casi en voz baja:

"No me lo termino de creer cuando me dicen que soy buena." 🫂

Yo también he estado ahí.
Y cada vez que lo escucho me acuerdo de algo que nuestra educación nos ha dejado a muchas:
Una herida de invalidación muy concreta.
Esa herida en la que, de pequeña, tu criterio fue cuestionado tantas veces que dejaste de fiarte de él. 🧠
Quizás alguien importante para ti corregía constantemente cómo veías las cosas.
Quizás cuando decías "creo que esto está bien" alguien respondía "no, no está bien."
Quizás aprendiste que tu percepción se equivocaba. Siempre.
Y el sistema nervioso tomó nota.

Por eso los elogios no calan. Entran y se evaporan. Porque vienen de fuera y el problema no está fuera (está en que dejaste de ser una fuente de información válida para ti misma).

El elogio externo no puede reparar una herida de validación interna.
Nunca ha podido.
Porque el juez no se calma con aplausos de fuera (se calma cuando tú vuelves a confiar en lo que percibes, en lo que sabes, en lo que sientes que es verdad).

Eso es lo que trabajo en consulta.
Entrar en el origen y entender qué ocurrió.
Y desde ahí, restaurar el valor que hay en ti (ese que siempre estuvo, pero que aprendiste a no ver) ✨

¿Te resuena esto? Cuéntame en comentarios 👇
Un abrazo,
Ana
www.anatorrespsicologa.es

Si hay algo que he visto un millón de veces en consulta (y que a las personas nos cuesta muchísimo reconocer) es a esa p...
27/05/2026

Si hay algo que he visto un millón de veces en consulta (y que a las personas nos cuesta muchísimo reconocer) es a esa parte que se pone exigente 🧠

Y digo que cuesta reconocerla porque está muy bien valorada socialmente.

Nos reconocen cuando no paramos. Nos felicitan cuando lo hacemos perfecto. Nos admiran cuando siempre tenemos algo entre manos 🏆

Incluso nosotras mismas lo sentimos como virtud. A mí también me ha pasado — largas jornadas de trabajo con esa satisfacción al final del día de haberlo dado todo 💪

Y es que el Exigente tiene una parte buena, de verdad. Te levanta del sofá cuando no tienes ganas. Te ayuda a terminar lo que empiezas. Te motiva cuando el camino se pone cuesta arriba.

El problema no es ese.

El problema es cuando hemos asociado el valor que tenemos como personas con lo que producimos 🔑

Cuando parar se siente como perder el tiempo. Cuando descansar genera culpa. Cuando terminas algo y en vez de sentirlo… ya estás pensando en lo siguiente 🔄

Ahí es donde el Exigente deja de ser un aliado y se convierte en una trampa.

Y tiene una explicación muy concreta desde la neurobiología — desliza, que te la cuento 👉

Cuéntame en comentarios: ¿lo reconoces en ti o siempre lo habías visto como algo positivo? 👇

Un abrazo,
Ana

Creía que era fuerte. Tenía 24 años y no sabía lo que me esperaba.Acababa de terminar la carrera y mi tutora de práctica...
25/05/2026

Creía que era fuerte. Tenía 24 años y no sabía lo que me esperaba.

Acababa de terminar la carrera y mi tutora de prácticas me puso una condición clara: te contrato, pero eres muy joven. Tienes que hacer terapia individual y formarte en terapia de grupo. 🎓

Así que pronto me vi en un grupo donde los y las terapeutas te mostraban tus partes desconocidas de manera directa y confrontativa.

😱 𝗘𝗹 𝘀𝘂𝘀𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗲 𝗹𝗹𝗲𝘃é 𝗳𝘂𝗲 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲. Y en aquel momento, que la terapia fuese directa y confrontativa me pareció lo normal — así se entendía el trabajo terapéutico entonces.

Ver una parte de mí que se sentía profundamente insegura — y que ni quería que nadie la viese — fue un descubrimiento poderoso. 💡

Debajo de esa fortaleza había mucho miedo a mostrarme vulnerable y al juicio de los demás.

Años después, en una formación de terapia corporal integrativa, descubrí que eso tenía un nombre: 𝗲𝗹 𝗝𝘂𝗲𝘇 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼.

😱😱Ahí el susto fue mayor.
El Juez es la parte que interiorizó en nuestra infancia el código moral de nuestra cultura — lo que está bien y lo que está mal. Lo interiorizamos sobre los 3 o 4 años. Y lo arrastramos toda la vida en forma de juicios internos sobre cómo deberíamos pensar, actuar y hasta sentir.

Se instala en la corteza prefrontal medial — la zona que evalúa cómo nos perciben los demás — y desde ese momento evalúa nuestra conducta de manera automática e inconsciente. 🧠

Años después, en una formación en trauma, aprendí la pieza que lo cambió todo: este juez en realidad 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗯𝘂𝗲𝗻𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. Solo que intenta protegernos de una manera muy torpe — criticándonos y juzgándonos para que nadie más lo haga antes.

Durante años viví con ese juez sin saber que existía. Peleándome con algo que no tenía nombre. Sufriendo una parte de mí que no entendía.

Ponerle nombre lo cambió todo.
𝗘𝗻𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝘀𝘂 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝗹𝗼 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶ó 𝗮ú𝗻 𝗺á𝘀.
Y quería que tú también lo supieras. 🤍

Si esto te resuena puedes encontrarme en 👉 www.anatorrespsicologa.es

¿𝗥𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝘀 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗷𝘂𝗲𝘇 𝗲𝗻 𝘁𝗶? 👇
Un abrazo
Ana

Tienes la formación. Tienes algún paciente. Ya sabes que puedes hacerlo.Y aun así, cuando alguien te pregunta a qué te d...
20/05/2026

Tienes la formación. Tienes algún paciente. Ya sabes que puedes hacerlo.

Y aun así, cuando alguien te pregunta a qué te dedicas, algo se encoge por dentro y dices "estoy en proceso de..."

Llevas tiempo así. Con un pie dentro y otro fuera. Queriendo mostrarte pero sin acabar de dar el paso.

Aunque puede que cuentes que es por falta de preparación, estoy totalmente convencida de que no en la mayoría de los casos no es así, porque lo veo mucho.

Lo que en realidad ocurre es que hay una voz dentro de ti que trabaja sin parar — que evalúa antes de que actúes, que anticipa el error antes de que ocurra, que pone condiciones a todo.

Casi todas las personas la llevamos dentro. Pero hay quienes tienen un juez especialmente duro — uno que critica, que hace dudar, que carga con una responsabilidad que no siempre es tuya.

Y aunque no lo parezca, es una parte que intenta hacer algo bueno por ti. Solo que lo hace muy torpemente.

El viernes te cuento esto con más profundidad. Para mí fue un antes y un después, y quiero contártelo bien.

Desliza y reconoce si alguna de estas situaciones te suena. 👇
Un abrazo,
Ana

Esta mañana estaba acompañando a una terapeuta en sus primeras sesiones.Y de repente me ha venido un recuerdo de mis com...
18/05/2026

Esta mañana estaba acompañando a una terapeuta en sus primeras sesiones.
Y de repente me ha venido un recuerdo de mis comienzos que llevaba años sin visitar.
Yo también lo tuve. Ese pensamiento que se te cruza por la cabeza y no te suelta.

¿Y si empiezo a trabajar con personas y hago algo mal? ¿Y si lo empeoro?

Me traía de calle. Me preocupaba de verdad.
Y hoy, acompañando a esta terapeuta, he visto que ella lo tiene también. Con sus palabras, con su historia — pero el mismo pensamiento. La misma alarma.

Las personas que tienen este pensamiento no son personas inseguras. Son personas responsables, que quieren cuidar de verdad a quienes acompañan. El problema es que el sistema se sobreactiva — y lo que antes protegía, ahora bloquea.

Y sí.
Lo tenemos casi todas/os/es.

¿Y si lo hago mal y tiene consecuencias graves?

Creemos que el juez llega después del error. Que es una respuesta a algo que salió mal. Pero no. Está antes. Evaluando, anticipando, calculando consecuencias que todavía no han ocurrido.
Esta semana te cuento de dónde viene esa alarma y por qué no se apaga sola con el tiempo.
Cuéntame ¿En qué momento del día te aparece más a ti? 👇
Un abrazo,
Ana

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