14/07/2026
Hay personas que llegan a tu vida para cuidarse. Y, sin darte cuenta, acaban cuidándote ellas a ti.
Hoy quiero recordar a Carlos Molina y a Marcela. Dos personas que confiaron en mí desde los comienzos de mi consulta y que dejaron mucho más que un hueco cuando se fueron.
Hace tiempo leí una idea que nunca me ha abandonado: no perdemos a las personas cuando mueren; las dividimos.
Cada persona que amó a Carlos o a Marcela se queda con una parte de ellos. Con una sonrisa, una conversación, una enseñanza, un abrazo, una forma de mirar la vida. Y así, en lugar de desaparecer, se multiplican.
Por eso, de vez en cuando, merece la pena hacer una lista de las personas que forman parte de nuestra vida. Esas que son nuestro refugio, nuestra energía, nuestros amarillos, nuestros diamantes. Ese es el verdadero tesoro.
Porque un día, inevitablemente, llegará la última respiración de todos nosotros. Pero el amor nunca termina ahí. Si hemos sabido querer de verdad, seguiremos viviendo un poco en cada persona que nos llevó dentro.
Hoy una parte de Carlos y de Marcela sigue aquí. En quienes los quisimos. En quienes los recordamos. Y también en mí.
Gracias por haber formado parte de mi camino. Qué suerte haber coincidido. ❤️