23/07/2026
🦶 Cuando una deformidad pone en riesgo la extremidad, la cirugía puede ser mucho más que una solución al dolor.
En este caso, realizamos una artroplastia de la cabeza de la falange proximal del tercer dedo en una paciente con enfermedad vascular que presentaba una úlcera infectada causada por el roce y la presión mantenida sobre una deformidad digital.
El objetivo de la intervención no era únicamente corregir la deformidad, sino eliminar el punto de presión responsable de la úlcera, favorecer la cicatrización y evitar que la infección progresara, reduciendo así el riesgo de complicaciones mayores.
En pacientes con patología vascular, cada decisión debe tomarse con extrema precisión. Un tratamiento adecuado, realizado en el momento oportuno y dentro de un abordaje multidisciplinar, puede marcar la diferencia entre conservar o perder un dedo, e incluso la extremidad.
La cirugía del pie no siempre busca mejorar la función o la estética; en muchas ocasiones es una herramienta para salvar tejido, controlar la infección y preservar la calidad de vida del paciente.
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