26/10/2026
¿Estamos empezando a contarle a la inteligencia artificial lo que no nos atrevemos a contar a otras personas?
Me parece una pregunta especialmente interesante en un momento en el que la inteligencia artificial empieza a ocupar espacios cada vez más íntimos de nuestras vidas.
Hay personas que recurren a ella para hablar de sus relaciones, de sus miedos, de conflictos familiares, de su ansiedad o de cosas que nunca se han atrevido a compartir con nadie. Y puedo entenderlo.
A veces resulta más sencillo hablar cuando no sentimos una mirada que pueda juzgarnos, cuando no tenemos que preocuparnos por molestar o cuando podemos formular una pregunta sin exponernos demasiado.
Pero, como psicoterapeuta, me interesa preguntarme qué hay detrás de esa búsqueda.
¿Estamos encontrando una herramienta que nos ayuda a pensar y a poner palabras a lo que sentimos? ¿O estamos intentando encontrar ahí una escucha que no estamos pudiendo encontrar en nuestros vínculos?
Probablemente convivan ambas cosas.
No creo que se trate de demonizar la tecnología ni de negar que pueda tener utilidad. Puede ayudarnos a ordenar ideas, explorar preguntas o dar un primer paso para hablar de algo difícil.
Pero también creo que necesitamos distinguir entre obtener una respuesta y sentirnos reconocidas por otra persona.
La vida psíquica se construye en relación. Necesitamos vínculos donde poder mostrarnos vulnerables, donde nuestras emociones encuentren una respuesta, donde podamos experimentar la confianza, la diferencia, el conflicto y también la reparación.
Y nada de eso resulta siempre fácil. Porque los vínculos también nos exponen, nos confrontan y pueden hacernos daño.
Quizá por eso esta cuestión me parece tan importante.
No solo por lo que nos dice sobre la inteligencia artificial, sino por lo que puede estar diciéndonos sobre la soledad, la vergüenza, el miedo a necesitar y las dificultades que encontramos para sentirnos escuchadas.
Me preocupa menos que podamos hablar con una máquina que la posibilidad de que acabemos sintiendo que es el único lugar donde podemos hacerlo.