26/04/2026
“Mamá, ¿por qué me negaste?
Hoy no puedo entenderlo como antes buscaba hacer, porque me siento plena y orgullosa de mí. De niña me culpaba; me sentía vacía buscando esos abrazos que no me diste. De adolescente, no entender porque me dejaste me hacía perder el control y, a la vez, paralizarme. Te necesité.
Ahora no. Sin embargo, me habría gustado tenerte.
No necesito que me pidas perdón; te perdoné hace mucho. Entiendo lo que eres, y en ese perdón también está mi decisión de mantener distancia.
Me quiero, me amo lo suficiente para no dañarme más.”
A veces los procesos personales no se quedan en lo íntimo: se convierten en comprensión, en mirada clínica y en recursos para acompañar a otros.
Este texto nace de una elaboración emocional propia sobre el vínculo, la ausencia y la reconstrucción interna. No desde el dolor sin resolver, sino desde la integración de distintas etapas vitales: la infancia, la adolescencia y la adultez.
Como psicóloga, creo importante no idealizar la neutralidad absoluta, sino reconocer que también trabajamos desde lo humano que hemos transitado. Poner palabras a la experiencia permite transformar lo vivido en comprensión, y la comprensión en cuidado hacia otros.
Desde ahí, desde lo vivido y elaborado, es desde donde hoy puedo acompañar procesos de otras personas con mayor claridad, presencia y respeto por sus tiempos.
Gracias por permitirme sanar, aquí estoy para acompañar. 🙏