En tu propia nube

En tu propia nube Psicología feminista. Especialista en ansiedad. irene(arroba)entupropianube.com

Como muches ya habréis comprobado hace mucho que no publico nada por aquí. La verdad es que perdí las ganas. La filosofí...
22/03/2021

Como muches ya habréis comprobado hace mucho que no publico nada por aquí. La verdad es que perdí las ganas. La filosofía con la que funciona instagram y los valores que promueve no los comparto en absoluto en ninguno de sus puntos. Por no hablar de los efectos sobre la psique.

El hacerme cada vez más consciente de ello a la vez que comprobaba el mal efecto personal que tiene en mí entrar a esta red social, ya sea para leer o compartir, me llevaron a ir aflojando las publicaciones casi sin darme cuenta.

Llevo semanas dándole vueltas a qué hacer. Concluyo que seguir publicando no es una una opción viable para mí en este momento. Esta red me lleva a espacios internos que no me sientan bien.
Elijo cuidarme y dedicar mi tiempo libre a lo que realmente me hace conectar y disfrutar.

Es por eso que, al menos por el momento, no me veréis por aquí.

Lo único que me sabe mal es no seguir compartiendo con vosotres. Tengo intención de darle vueltas a cómo hacerlo desde otro lugar en el que me sienta cómoda. Por el momento os invito a que os suscribáis a mis lista de mailing en mi web En Tu Propia Nube (link en el linktree de mi bio) donde depositaré un proyecto nuevo.

Siempre me podréis encontrar en el email y por teléfono o WhatsApp.

Cuando decida a través de dónde podéis seguirme más allá de la lista de email, si es que eso llega, me pasaré por aquí para contaros.

Dejo la cuenta abierta por esto, para que accedáis al email y el teléfono de forma sencilla y para que curioseéis todo mi feed cuando queráis si os llega a apetecer.

Un abrazo grande y mil gracias por todo ♥️.

Sigo señalando lo que sucede con actitudes forzadas. Así como si me fuerzo en ser compasiva cuando en realidad no siento...
13/11/2020

Sigo señalando lo que sucede con actitudes forzadas. Así como si me fuerzo en ser compasiva cuando en realidad no siento lo que hago es reforzar a mi ego, a mí sensación de “qué compasiva y buena soy”, si finjo humildad cuando lo que siento es otra cosa pasa tres cuartos de lo mismo.
Todes tenemos una lista de ideales en la cabeza, de aquello que creemos que tenemos que ser o que nos gustaría ser. Y claro que está fantástico el trabajarse y querer ir incorporando en nosotres aquello que nos hace bien, pero otra cosa es forzarse, obligarse y no reconocerse en lo que se siente. Muchas veces el resultado de este esfuerzo acaba en una paradoja.
En este ejemplo que os pongo, si yo me fuerzo a ser humilde sin que me salga la humildad de forma natural, si yo me quiero llevar YA a sentir eso sin que en realidad lo sienta, volvemos a caer en la trampa del ego y, en este esfuerzo por ser humilde, me vuelvo soberbia: la altivez de “tener humildad” y poder mirarme como alguien fantástique porque siento eso.
Incido en este tema ya que me parece crucial el hecho de que podamos reconocernos en nuestra verdadera y honesta realidad interna. Porque si realmente quiero transformar esa sensación de soberbia que tengo o esa envidia o cualquier cosa, no parece un buen punto de partida el no reconocerlo en mí. Es más: ¿en nombre de qué quiero transformar esa soberbia o esa envidia? ¿Es un deseo genuino o es algo que me impongo para sentirme mejor persona? ¿Niego o disfrazo aquello que siento por demostrar y demostrarme lo buena que soy? ¿Qué beneficio busco con eso?
La transformación es la aceptación. El amor es recoger todo lo que soy.

Las gaviotas atacan cuando alguien se acerca a su nido o zona de cría. Normal, ¿cierto? Esa zona es la que representa un...
09/10/2020

Las gaviotas atacan cuando alguien se acerca a su nido o zona de cría. Normal, ¿cierto? Esa zona es la que representa una mayor vulnerabilidad y se ponen fieras cuando detectan una amenaza. De la misma manera nuestro sistema de defensa psíquica se pone a tope cuando nuestra vulnerabilidad está tocada.
Esto no habla solamente de las estrategias defensivas que podemos tener hacia afuera, hacia les otres, hacia los peligros del mundo. También tiene que ver con lo que se puede desatar dentro de nosotres cuando estamos tocades emocionalmente.
No en pocas ocasiones cuando nos estamos sintiendo tristes, enrabiadas o dolidas sentimos que esa emocionalidad nos supera y nos daña a nosotres; es decir, que nos sentimos mal por sentirnos mal, que el dolor se convierte en autoataque o que la tristeza se convierte en rabia hacia nosotres... los formatos son muchos. Y esto tiene más lógica de la que pueda parecer.
Si nos han enseñado que sentir emociones es malo o erróneo o que tenemos que deshacernos de ello enseguida (aprendizaje super extendido dada la falta de educación emocional que sufrimos), es lógico que al sentirnos mal todo eso aflore en nosotras en forma de ataque hacia une. ¿Y esto por qué es así?
Porque todas esas ideas de qué hacer con la empcionalidad forman parte de nuestro sistema defensivo; si nos han dicho que no sintamos rabia, cuando aparezva en nosotres será detectada como algo indeseable y nos atacaremos porque no conocemos otra manera de estar con la rabia. Incluso aunque aprendamos a gestionar la rabia (por ejemplo) de otra forma, habrá una tendencia a atacarse... es lo primero que aprendimos. Una tendencia que será más fuerte cuanto peor estemos, ya que las defensas psíquicas son más fuertes cuanto más fuerte es el dolor/malestar/tristeza/rabia que sentimos.
Sí, es un sistema de defensa. Un sistema de defensa que se ha desviado por aquello que nos enseñaron. Un sistema que que tiene todo su sentido que esté aunque no nos ayude de verdad. Un sistema que es aprendido y aprehendido. Un sistema que sí, también se puede modificar. Pero al que penarlo no tiene ningún sentido.

Esta frase seguro que la has escuchado un montón. Al menos yo la he escuchado hasta la saciedad. Y me parece importante ...
01/10/2020

Esta frase seguro que la has escuchado un montón. Al menos yo la he escuchado hasta la saciedad. Y me parece importante profundizar un poco en ella.
Esta frase contiene tantas verdades como defectos. Es tanto positiva como puede ser una bomba de relojería.
Según yo lo veo no es exacto que nadie te vaya a querer si tú no te quieres (nota aparte merece que el hecho de quererse en profundidad no es fácil). Sería más exacto decir que no vas a sentir el querer de les demás si tú no conectas con tu autoestima. La verdad es que no podemos recibir afectivamente aquello para lo que no estamos abiertes a sentir o sentimos/pensamos que no merecemos.
Además se hace difícil encontrar amor del bueno si yo no me lo sé dar: me resultará más difícil ver cuándo me dañan y poner límites si no tengo un afecto sincero hacia mí.
Decía que puede ser una bomba de relojería porque, pensad: si yo siento que no me quiero y en consecuencia nadie me va a querer... ¡qué hostilidad de mundo! Cuánto dolor se puede sentir si nos la cogemos al pie de la letra. La cosa puede ser más bien que si tenemos la sensación de que nadie nos quiere seguramente sea una proyección hacia les demás de lo que sentimos por nosotras mismas. O también que no siento que me quieran porque no hacen lo que yo creo que tienen que hacer si me quieren...
Esto lo enlazo con lo que os vengo hablando últimamente. Concretamente respecto a mi último post: yo no puedo sentir compasión por une otre si no lo siento primero por mí. Los movimientos afectivos profundos y sinceros van de dentro hacia fuera. Y, ojo, no es que no vayas a querer nada si no te quieres: la cosa más bien es que el amor será más profundo, sincero y calmo si primero te lo das a ti. Eres la primera persona a la que querer. Al fin y al cabo estarás contigo el resto de tu vida.

Obligarse a sentir compasión es otra forma de autonegación. La compasión no es algo que se pueda forzar. O se siente o n...
24/09/2020

Obligarse a sentir compasión es otra forma de autonegación. La compasión no es algo que se pueda forzar. O se siente o no se siente. Y no te convierte en peor persona no sentirla.
Querer sentir compasión cuando lo que sentimos es otra cosa puede ser una forma muy “happy” de evitar conectar con lo que realmente sentimos. En ocasiones he visto o escuchado discursos que venían a decir que “es mejor entrar en actitud compasiva”, “es mejor sentir compasión” o “tendré que buscar la compasión”. Y no, la compasión no es un “Dónde está Wally”.

No se puede buscar como quien busca su talla en un montón de pantalones.

No se llama como quien llama a una amiga por teléfono.

Porque señoras y señores, sentir compasión no es fácil ni se puede hacer en dos días. Sentir compasión es un camino, un paso a paso. Y lo primero para conseguirlo es admitir lo que realmente sentimos aunque sea lo más alejado de la compasión. Porque la compasión si no es honesta, no es. Si no se siente espontáneamente, no se siente. Y querer cambiar lo que sentimos por llegar a la compasión no es honesto ni compasivo, valga la redundancia y la paradoja, para con nosotres.
Digo que forzarse sentir compasión es una trampa del ego porque nada nos puede resultar más maravilloso que sentirnos a nosotres en esa compasión de la que se habla en el budismo u otros caminos o pseudocaminos espirituales. Puede ser una manera de vernos “guays”, “bondadoses” o “espirituales”. Y aquí está la trampa: si sientes mucha satisfacción contigo misme cuando crees que sientes compasión lo mismo no es compasión lo que sientes; y es que la compasión no va de sentirse chachiguay con une misme. No va de sentirse por encima ni de sentirse especial o “buena” ni de ser condescendiente con otre. Tampoco va de sentir pena.
La compasión se trata de un sentimiento de conexión profundo para con los sufrires propios o de un otro y eso no es algo satisfactorio a sentir. La compasión tiene más que ver con conectar con el dolor ajeno y/o propio. No es algo alegre.
E insisto en la dificultad en sentir algo que se aproxime a ello porque también (⬇️ sigo en comentarios)

En julio publiqué en  ♥️ este artículo: cuerpos, cultura y trastornos de la conducta alimentaria, en el que hablo en cóm...
09/09/2020

En julio publiqué en ♥️ este artículo: cuerpos, cultura y trastornos de la conducta alimentaria, en el que hablo en cómo estos tres conceptos están correlacionados y en qué influimos individualmente en todo ello.
“Todas las ideas que emanan de ella las absorbemos de tal manera que casi forman parte de nuestra propia piel y cultura individual, sumando así, cada une, un granito más que subraya la importancia de que las cosas tengan que ser “como está mandado”.
“Y es que no ver más allá de lo que nos dicen es no vernos y es un no ver generalizado, llevándonos a una ceguera de duras consecuencias; ya no sólo para nosotres y para la conquista de nuestras libertades internas, sino para les demás, para ese “hacia fuera” que comentaba más arriba”.
“Todes reproducimos constantemente esos mensajes sociales, esas ideas que nos hemos tragado enteritas acerca de cómo tienen que ser los cuerpos, de múltiples maneras: en nuestro diálogo interno al mirarnos al espejo, en la mala mirada que le hacemos a esa que se le nota la celulitis, en las conversaciones con nuestres amigues al comentar sobre cuerpos ajenos, cuando comentamos que alguien no debería de vestir de esa manera porque «mira cómo se le marca» o «con la edad que tiene», cuando suponemos que una persona gorda no es una persona sana… la lista es larga.”
Ilus de Leire, no olvidéis seguirla 💜.
Puedes leer el artículo completo en el link tree que hay en mi bio en “Mis artículos para o directamente visitando su web ☺️

Vuelvo aquí con este tema con el que me encuentro mucho: la aplicación errónea de “la espiritualidad” (o prácticas espir...
08/09/2020

Vuelvo aquí con este tema con el que me encuentro mucho: la aplicación errónea de “la espiritualidad” (o prácticas espirituales, prácticas/filosofías/sabidurías ancestrales de crecimiento personal, etc). Estas reflexiones acerca de la vida interna y del camino que tiene que seguir “el espíritu” o “el alma” para crecer (entrecomillo porque no me siento cómoda con el término 🤔) nos lo encontramos con una frecuencia en prácticas como el yoga, la meditación, etc. Además cada vez hay más interés por leer textos sagrados y aparecen más gurús instagramers.
Todas estas sabidurías ciertamente tienen mucho que decir acerca de nuestra manera de vivir y de cómo abarcar nuestra interioridad. El amor, la compasión, el manejo del odio, son de sus grandes temas. Y cuánta importancia tiene que reflexiones sobre todo ello y nuestro sentir.
El problema viene cuando se malinterpretan estos textos, cuando se simplifican o se occidentalizan y se convierten en una píldora mágica a consumir.
En nombre de la espiritualidad he visto negar emociones de rabia, llamar a una compasión de postín, “conectar” con un amor que no se siente o castigarse por tener emociones incómodas.
No me malinterpretéis, estoy a favor de que estos textos y este saber nos hagan revisarnos, pero tampoco olvidemos que son textos/sabidurías de una gran profundidad que puede que no alcancemos a entender a la primera y que en ningún caso tienen que servir para que nos neguemos o nos forcemos a nada. Que el Dalai Lama hable de llegar a amar a tu enemigo no significa que tengas la capacidad inmediata para hacerlo -puede que no la tengas jamás- ni que tengas que cambiar la rabia que sientes tragándote todo el veneno que te sale. Recuerda que él lleva toda la vida practicando, que él se dedica por entero a la espiritualidad y que todo es un camino. Y el camino nunca es negarse, sino enfrentar de cara lo que te pase aunque signifique ver algo que no te gusta nada de ti. Esto es lo que transforma, este es el inicio del camino. No hay camino “espiritual” sin reconocer, de forma genuina y humilde, lo que te pasa.
No uses la espiritualidad como forma de represión. Eso acabará haciéndote explotar 💥

¡Nuevo podcast! Esta vez hablamos sobre estos momentos curiosos que vivimos de desescalada.Es la primera vez que vivimos...
26/05/2020

¡Nuevo podcast! Esta vez hablamos sobre estos momentos curiosos que vivimos de desescalada.
Es la primera vez que vivimos algo así y hay muchas cuestiones en juego. y yo hablamos sobre algunas de ellas que nos parecen relevantes. Un pedazo de podcast largo, de 40 minutos, en el que os invitamos a que reflexionéis y nos deis vuestro feedback ya sea aquí en comentarios, mensaje privado o comentando el mismo podcast.
Tenéis el enlace en nuestras bios y la música que nos acompaña es de .flores.music que está en medio de un Verkami que merece la pena apoyar.
Deseamos que os guste 🤗.
#🎙

Nuestro cuerpo también habla. También nos habla.Estamos muy acostumbrades a escuchar nuestro discurso mental. En nuestra...
26/05/2020

Nuestro cuerpo también habla. También nos habla.
Estamos muy acostumbrades a escuchar nuestro discurso mental. En nuestra sociedad occidental se le da especialmente importancia a lo que dice la mente. Lo sacro. Mientras que solemos ignorar bastante lo que nos dice el cuerpo. Lo pecaminoso. Lo atendemos solamente cuando grita, cuando ya no puede más. Sin embargo está hablando constantemente.
Todo lo que vivimos pasa por el cuerpo. Todo lo que sentimos tiene un lugar en el cuerpo. Todo lo que pensamos tiene su resonancia en el cuerpo.
Y digo “le pasa al cuerpo” como forma de enviar el mensaje, aunque lo cierto es que somos cuerpo. Sin cuerpo no somos lo que somos ahora. Por lo que si eres cuerpo todo sucede en él, ¿no? Y por lo tanto cualquier cosa que te suceda a cualquier nivel a él le afecta.
La memoria corporal es la primera que se nos activa en nuestra vida y suele ser la última que escuchamos. Y al no hacerlo nos perdemos mucha información acerca de nosotres.
Escucharnos también pasa por escuchar a nuestro cuerpo. De esta manera es como conoceremos su lenguaje. Porque como cualquier otro lenguaje este también se trata de aprenderlo.
¿Hasta qué punto eres consciente de lo que le pasa a tu cuerpo? ¿Le prestas atención en tu día a día? Tu cuerpo eres tú y por lo tanto tiene mucho que decir de ti.
#🤔

Esto nos ha pillado a todes de sopetón. Y de sopetón también tenemos que ir resolviendo todo lo que se nos sobreviene ex...
05/05/2020

Esto nos ha pillado a todes de sopetón. Y de sopetón también tenemos que ir resolviendo todo lo que se nos sobreviene externamente, que tampoco tenemos muy claro qué va a ser, e internamente, que variará en función de lo que venga.
Vivimos en una suerte de incertidumbre en la que todes nos vemos como funambulistas, tratando de mantener el equilibrio como podemos, a veces con más éxito y a veces con menos.
Aquí entro en otro punto que me quedaba por comentar y que pedisteis: la incertidumbre. Cómo vivirla. La respuesta es que no hay respuesta. No hay una manera de vivirla sino múltiples. Lo que hay que vigilar es todo el daño extra que nos podamos ocasionar en este tipo de situaciones por dinámicas internas, pero no existe un manual para llevar la incertidumbre hablando de esta como elemento externo. Porque así es, la sensación de incertidumbre no es una sensación ahora mismo, es un hecho. No existe un manual de cómo vivir una pandemia.
El tema con la incertidumbre es más qué me pasa a mí con ella que la incertidumbre en sí misma. Qué es lo que se dispara en mí cuando aparece. ¿Ganas de control? ¿Miedo? ¿Ansiedad? ¿Todo esto y algo más? Es decir, se trata de cómo manejo lo que se me dispara frente a esto. Y a cada persona se le dispara lo suyo. Y ciertamente en estos tiempos se nos disparan muchas cosas.
Insisto: esto nos ha pillado de sopetón. Y por consiguiente todo lo que se dispara en nosotres de la forma en la que lo está haciendo también. Puede que se nos disparen cosas conocidas pero seguramente no de la forma ni con la intensidad con la que aparecen. Por lo que es normal que cueste manejarlo. Nadie estaba preparade para esto. Ni para lo que nos va llegando.

Nos pedisteis a  y a mí que hablásemos de ansiedad, así que... ¡aquí lo tenéis! Un nuevo podcast   en el que abordamos t...
13/04/2020

Nos pedisteis a y a mí que hablásemos de ansiedad, así que... ¡aquí lo tenéis! Un nuevo podcast en el que abordamos todas vuestras dudas... y más 😉. 46 minutos dándole al tema.
Marta pensó en hacerlo formato entrevista ya que la ansiedad es un poco “my thing” y aunque me da vergüencita 🙈 accedí porque lo cierto es que sí, es mi tema.
Creo que ha quedado algo muy chulo en el que os contestamos los interrogantes que nos planteasteis y ampliamos la cuestión y hablamos también, por ejemplo, de cómo abordar una crisis de pánico en otra persona.
Nos acompaña musicalmente con su temazo “superviviente” (atención a la letra, a ver si pescáis 🐠 lo aplicable a la situación actual). La ilus con su título correspondiente nos lo ha hecho , atenta y dispuesta como siempre 🥰.
Ya nos diréis qué os parece 😁. Enlace como siempre en el linktree de mi bio 🤘🏻.
#🐠

Otra de las consultas que nos hicisteis llegar a  y a mí ha sido esta. Fuisteis varias personas las que señalasteis este...
13/04/2020

Otra de las consultas que nos hicisteis llegar a y a mí ha sido esta. Fuisteis varias personas las que señalasteis este tema.
Este miedo es normal. Más cuando no sabemos qué es lo que va a venir.
Los cambios siempre se cobran algún coste, no hay nada que suceda que no implique “perder” algo, incluso cuando lo que más pesa es la ganancia que obtenemos de ese cambio. Y seamos realistas: la pérdida que puede venir después de (e incluso durante) esta situación puede ser grande.
Por eso no creo que la cuestión sea si es normal o no sentir miedo al cambio (me cansa soberanamente la palabra “normal”) sino cómo me enfrento a este miedo. Porque la cuestión no es analizar la “normalidad” de mi estado sino atender a cómo me manejo con lo que me pasa.
Entonces la cosa sería: ¿cómo me manejo con el miedo? ¿Cómo me manejo con MI miedo más allá del elemento externo (o interno) que lo provoca? Y aquí entramos en zona gris porque el miedo suele ser una de esas emociones que no nos permitimos.
Tenemos asociado el miedo a una especie de fracaso en el ser. Como si el miedo fuese lo contrario a la valentía o significase ser cobarde. Y el miedo no es más que una respuesta emocional a algo que sucede. Y como toda emoción nos avisa de algo; ella nos da información sobre un peligro que percibimos. Gracias a que existe el miedo yo puedo saber que hay algo que me resulta peligroso. Otra cosa es ver la magnitud y la veracidad de ese peligro, pero insisto, ahora el peligro es real.
El pero que le podemos poner es el dejarnos llevar por este miedo. Es decir: no que el miedo sea algo que nos pasa sino pertenecer nosotres al miedo. Y el miedo juega mucho con las escenas apocalípticas, que hacen que suba el miedo, que hace que nos sintamos peor y nos vayamos del aquí y ahora. Y tal vez aquí esté la clave en lo que nos pasa a día de hoy: permanecer en el aquí y el ahora. Atender a lo que nos pasa y no dejarnos invadir por pensamientos catastrofistas. Escuchar al miedo pero no a sus profecías. Sostener el miedo pero no alimentarlo. Comprendernos, compartirnos desde ahí y aligerar lo que podamos, que ya bastante tenemos con llevar el día a día.

Dirección

Terrassa
08221

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando En tu propia nube publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a En tu propia nube:

Compartir