06/08/2026
No te he contado mucho más del nuevo centro porque es que no he podido. Abrir un nuevo centro y estar en proceso de diagnóstico de lo que es más que probable una enfermedad autoinmune es una etapa que no esperaba vivir. Lo agridulce de: vaya salto cuántico que vas a pegar para bien y la eterna espera para saber qué va a pasar con tu salud después de meses de verdadero sufrimiento físico. De decenas de pruebas y citas con distintos especialistas que, seis meses después, aún no han terminado. Y dolor, no sabía que el dolor podía hacerte llorar sin querer llorar, que las lágrimas pueden brotar sin tú planearlo. Como me está sirviendo para empatizar con tanto dolor con el que trabajo en consulta.
Aquí somos todos fuertes y la vida sigue, pero qué agotamiento.
Pero oye, no paro de repetir qué afortunada me siento con los profesionales que me han tocado. Ser mujer relativamente joven y acudir a urgencias con lo que puede encajar con un cuadro de estrés, suele dar lugar al ninguneo correspondiente de tú lo que tienes que hacer es relajarte. Y qué va: he probado todos los contrastes que existen y todas las máquinas que saber ver retinas e intestinos delgados en el Hospital Virgen del Rocío. Maravilloso. Pero además, es que todos todos todos los médicos me han sabido secar las lágrimas.
Ahora a esperar a que la salud mejore y darle a mi cuerpo la alegría de un diagnóstico+tratamiento y un nuevo bebé en forma de clínica para que me cure el alma🩷🩷🩷🩷 Que además está A PUNTITO de poder estrenarse😍 Ya te contaré