04/06/2026
¿Frío o calor?
Probablemente sea una de las preguntas que más nos hacen en consulta.
Y la respuesta es la misma de siempre: depende.
El frío suele ayudar cuando hay inflamación, un golpe reciente, un esguince o dolor agudo. Su función es modular la respuesta inflamatoria y aliviar el dolor.
El calor, en cambio, suele funcionar mejor cuando hablamos de rigidez, sensación de bloqueo o molestias asociadas a la artrosis o la artritis. Ayuda a relajar los tejidos y mejorar la circulación.
Pero ojo: poner calor sobre una zona inflamada puede empeorar los síntomas. Y dejar el hielo durante horas tampoco tiene sentido.
Lo importante no es aplicar frío o calor por costumbre.
Lo importante es entender qué está pasando para elegir la herramienta adecuada.
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