10/06/2026
MALDITA, ETERNA, DIVINA DESPEDIDA...
Por muchos años que lleve dedicándome...
Por mucho que intente fortalecer el corazón para protegerme de las despedidas...
Nunca lo consigo del todo.
Hay momentos en los que un cliente nos deja, y algo inevitable se despierta en nuestro interior..
Surge una tristeza serena pero profunda, que atraviesa sin permiso cada rincón del alma y nos envuelve en un escalofrío difícil de explicar.
Porque cuidar va mucho más allá de prestar un servicio. Es compartir fragmentos de vida, acompañar silencios, sostener miradas y caminar junto a las personas en etapas especialmente vulnerables.
Y entonces, sin querer..
Cada rostro regresa a la memoria...
Cada sonrisa, cada conversación, cada gesto de confianza, de complicidad...
Y en cada uno de ellos veo reflejados a mi padre, a mi madre, a aquellos a quienes amo.
Quizá porque, al final, todos somos la vida de alguien...
Y precisamente esa conciencia es la que sin querer emerge, aflora , empapa, envuelve...
Haciendo que algunas despedidas nunca sean simplemente parte del trabajo, sino parte de nuestra propia vida...
Vuelen alto !!! 🩵🪽✨