30/07/2026
Leyendo este clásico de Judith Herman, publicado en 1992, con una edición actualizada en castellano publicada por Editorial Eleftheria que tanto está ayudando al estudio del trauma.
Una obra que contribuyó decisivamente a consolidar el paradigma moderno del trauma, pocos años después de que el TEPT fuera incorporado al DSM-III (1980).
Aunque el TEPT complejo ya está reconocido por la CIE-11, su incorporación a la práctica clínica sigue siendo desigual y muchos profesionales todavía no lo incluyen de forma sistemática en la evaluación y el tratamiento, generando un enorme impacto negativo.
Como recuerda Herman, la historia del estudio del trauma nunca ha sido lineal. Tras los primeros avances de Charcot y Freud, el reconocimiento del impacto del abuso infantil quedó relegado durante décadas, el mismo Freud se desdijo de sus primeras investigaciones que achacaban la histeria al trauma infantil. Herman interpreta que la enorme resistencia social y cultural para aceptar esta realidad contribuyó a ese retroceso. Más tarde, las guerras mundiales volvieron a situar el trauma en el centro del debate científico, pero una vez terminados los conflictos, el interés volvió a desvanecerse en buena medida.
Hoy el estudio del trauma vive uno de sus momentos de mayor desarrollo pero como nos ha enseñado la historia a estos periodos de interés les han seguido otros de amnesia. Ojalá esta vez sepamos consolidarlo. Porque comprender el sufrimiento humano no depende solo de la evidencia científica, sino también de la capacidad de una sociedad para mirar de frente aquello que más le incomoda.