29/07/2023
Esa semilla que se siembra durante el proceso terapéutico y ahí queda sin saber con certeza cuándo dará su fruto. A veces, el fruto tarda en llegar, y para ello es necesario seguir regando la tierra y cuidando, incluso después de haber terminado la terapia, ya que no se persiguen metas sino direcciones. Y un día, tras varios meses de terminar la terapia, alguien te llama y te dice: “LO HE CONSEGUIDO”. Y esas palabras saben a esfuerzo, a aprendizaje, a haber estado perdida muchas veces en el camino, a dolor, a superación… y entonces es cuando te das cuenta de que por fin ha brotado el fruto tras mucho regar y mimar la tierra.
Esa llamada también sabe a AGRADECIMIENTO por parte de la persona que ha puesto esa semilla y que en algún momento le acompañé a regar.
Sentir esa emoción en sus múltiples formas y maneras, es el mejor regalo que como terapeuta se puede recibir, y lo que da sentido a este trabajo tan humano ✨