11/06/2026
Llevabas meses esperando las vacaciones. Y de repente, en el segundo día, te sientes vacía, irritable o con una ansiedad que no sabes de dónde viene.
No estás mal. No eres rara. Tiene explicación.
Tu sistema nervioso lleva meses funcionando en modo alerta. Plazos, reuniones, responsabilidades, el ritmo del día a día. Tu cuerpo se adapta a ese nivel de activación y lo convierte en su nuevo "normal".
Cuando de repente desaparece todo ese estímulo, el cerebro no lo interpreta como alivio. Lo interpreta como una amenaza. Y reacciona con desgana, irritabilidad, cansancio o ansiedad justo cuando se supone que deberías estar disfrutando.
A esto se le llama en psicología el efecto de descompresión o bajón posvacacional anticipado, y es mucho más frecuente de lo que se habla.
Lo que puedes hacer:
No te fuerces a disfrutar desde el primer día. Acepta que los primeros días pueden ser raros y deja de interpretarlo como una señal de que algo va mal. Mantén alguna pequeña rutina, porque el caos total también activa el sistema nervioso. Y sobre todo, dale tiempo: el descanso real, el que de verdad recarga, tarda entre 3 y 5 días en llegar.
El bajón de inicio de vacaciones no significa que algo vaya mal. Significa que llevas demasiado tiempo funcionando a un ritmo que no es sostenible.
¿Te ha pasado esto alguna vez? 👇