30/06/2026
Cuando nos dejamos enganchar por nuestros miedos, cuando nos dejamos arrastrar por las imágenes y las historias que nuestra mente nos presenta, comenzamos a alejarnos de la persona que queremos ser. Poco a poco damos pasos hacia una vida cada vez menos alineada con aquello que realmente tiene sentido para nosotros.
Ese alejamiento tiene un coste muy alto: dejamos de conectar con lo que de verdad nos importa, con los deseos más profundos de nuestro corazón, con aquello que en Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) llamamos nuestros valores. También nos alejamos de nuestras metas, de la dirección de vida que queremos construir.
Si este patrón se mantiene en el tiempo, llega un momento en el que perdemos la conexión con aquello que da sentido a nuestra existencia. Y esa desconexión está presente en muchas formas de sufrimiento psicológico, entre ellas la depresión.
Por eso, una buena manera de afrontar nuestros miedos no consiste en intentar eliminarlos, ni en obligarnos a pensar en positivo. Desde ACT proponemos un camino diferente: aceptarlos.
Aceptar no significa resignarse ni rendirse. Significa estar dispuestos a que el miedo, la ansiedad o la incertidumbre nos acompañen mientras seguimos avanzando hacia aquello que es importante para nosotros.
Estar dispuesto no hace que el miedo desaparezca. Lo que cambia es nuestra relación con él. Dejamos de luchar constantemente para expulsarlo y empezamos a darle el espacio suficiente para que deje de dirigir nuestra vida.
Cuando caminamos hacia lo importante, cuando actuamos guiados por nuestros valores y no por nuestros miedos, ocurre algo muy interesante: poco a poco dejamos de estar tan enganchados a esas emociones y pensamientos que antes nos paralizaban.
Y esa es, probablemente, la mejor manera de superar las barreras que parecen impedirnos avanzar: no luchando contra ellas, sino caminando, incluso con ellas, hacia la vida que realmente queremos vivir. ❤️