08/06/2026
La encía está en contacto permanente con bacterias presentes en la boca. En condiciones normales, el organismo responde frente a esa acumulación bacteriana mediante mecanismos de defensa e inflamación controlada. El problema aparece cuando esa respuesta se altera y el tejido periodontal empieza a deteriorarse. En este contexto, el tabaco actúa como un factor que altera la capacidad del cuerpo para defenderse de forma eficaz.
Fumar afecta al sistema inmunitario y puede dificultar que el organismo controle correctamente la infección periodontal. La causa principal de la periodontitis es la agresión bacteriana, pero el tabaco modifica la manera en la que la enfermedad aparece, progresa y responde al tratamiento. En pacientes fumadores, la respuesta inmune es menos eficiente, lo que provoca una condición más destructiva para los tejidos de soporte del diente.
Esta alteración defensiva explica por qué dos pacientes con una higiene oral similar pueden tener evoluciones periodontales muy distintas. En una persona fumadora, la acumulación de placa bacteriana puede tener consecuencias más graves, porque el entorno biológico de la encía está condicionado por el tabaco. Por eso, las guías clínicas europeas de tratamiento periodontal incluyen el control de factores de riesgo, especialmente el abandono del tabaco, como parte del abordaje de la periodontitis.