07/08/2026
¿POR QUÉ ELIJO PAREJAS QUE ME LASTIMAN? 😨😖😖. Neurociencias.
Imaginemos por un momento una “mamá cactus”, todo niño tiene la necesidad de abrazar y ser abrazado por su madre, entonces el bebé como tiene una mamá cactus, va y la abraza, pero ¿qué sucede cuándo este bebé abraza a esa mamá?... ¡Lo lastima!
El bebé, si pudiera pensar, sería algo así: "¡Sí qué me ha dolido!!! pero... ¡eso es mi mamá y no puedo estar sin ella, dependo de ella para sobrevivir...!!! Si mi mamá pincha, así debe ser el amor, es así como debe demostrarse..."
Esto, realmente, sucede a nivel inconsciente, y así se graba esa información.
Todo niño en este mundo aprende lo que significa el amor de su propia madre o de quien esté ejerciendo éste rol. Todos, absolutamente todos, aprendemos a amar del vínculo más importante que tenemos, que es mamá. Y si una persona tuvo una “mamá cactus”, el amor desde “su interpretación” es “sufrir”, para ellos el amor debe “doler”, debe “pinchar”, el amor debe “angustiar”.
Luego, ese niño transformado en adulto, ¡va por la vida buscando “relaciones cactus”! Relaciones que lo lastimen, porque es así como ha aprendido a reconocer y vivir las relaciones interpersonales.
Su referente es y será su primer vínculo de apego. A nivel de interpretación sería algo así: «Si mi mamá, que es el ser que más me ama en la tierra (o así debiera ser), “me pincha”, me duele, me hace sufrir, las demás personas con las que yo iré a vincularme deberán amarme de igual manera. Eso es el amor para mí, es lo que “me enseñaron” que era en mi más tierna infancia», pero ya hemos dicho que es una información inconsciente, por lo tanto no podemos acceder a ella desde nuestra razón.
Cuando una persona tuvo una “mamá cactus”, cuando conoce personas “sin espinas”, las rechaza. Si no tienen “espinas” que lastimen, que duelan, ella interpretará que no es amor. Cuando una persona tuvo una “mamá cactus” y se acerca a una persona “sin espinas”, no siente nada, y si no siente nada interpreta, o percibe, que eso no debe ser amor. El amor para las personas que tuvieron una “mamá cactus” debe “doler”. Cuando una persona amorosa, “sin espinas”, contacta con ellas es rechazada, es un tipo de persona que perciben como insulsa, o no la registran.
No es que todos los hombres son una porquería. No es que todas las mujeres son unas locas. SOY YO, que voy a buscar lo que es el amor para mí, LO QUE APRENDÍ DE MAMÁ, COMO ME AMÓ MAMÁ, lo que percibí de ella. Salimos a buscar fuera “lo CONOCIDO”, lo que “nos resuena”.
De mamá aprendo cómo relacionarme con el mundo, cómo ella se relacionaba con los hombres, cómo se relacionaba conmigo, y por tanto cómo yo me relacionaré conmigo mismo/a, ese será “mi registro emocional”. Si no está dentro de “mi esquema” de lo que es el amor un amor equilibrado, sano, será muy difícil que yo pueda, de buenas a primeras, dar con un “amor sano”.
Las personas que fueron criadas por “madres cactus”, tienen el concepto de que “si no duele, no es amor”.
El amor materno es nuestra referencia, nuestro punto de partida. De mamá aprendemos qué es el amor, la compasión, el respeto, el equilibrio, y si yo no recibí de mi madre todo eso, deberé sanar mi propia percepción del amor, ya que sino seguiré repitiendo ese error de concepto, ese “error de fábrica”.
Comprendamos también que mamá nos amó como fue amada, ella también fue víctima, es un suceso que se repite de generación en generación. Amamos a nuestros hijos, y demás relaciones, como hemos aprendido de nuestros padres. No podemos dar a otros el amor que nuestros padres no nos dieron.
Comprendamos que mamá también lleva una niña herida dentro, procurando ser contactada y sanada.
Como adultos que hoy somos, debemos procurar curar éste registro de dolor, que aún llevamos dentro, para no lastimar, ni lastimarnos, a través de las relaciones que vamos contactando y construyendo.
No existen víctimas en éste juego cuando uno se da cuenta de éste entramado. Una persona que deja de sentirse víctima, se convierte en un ser poderoso que se transforma en un ser consciente, y de él se construye un mundo mejor.
Bendiciones.
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