12/06/2026
Hay algo que veo todos los años cuando llega el verano.
Opositores que llegan cansados… y creen que la solución es apretar más.
Más horas.
Más planificación.
Más exigencia.
Más culpa cuando descansan.
Y durante unos días parece funcionar.
Hasta que empiezan a aparecer pensamientos como:
“No estoy aprovechando suficiente.”
“Con todo el tiempo que tengo ahora, debería avanzar más.”
“Hay gente que está haciendo mucho más que yo.”
“No puedo permitirme bajar el ritmo.”
Y poco a poco dejan de preguntarse cómo están…
para empezar a preguntarse únicamente cuánto están haciendo.
El problema es que el desgaste no suele aparecer de golpe.
Normalmente empieza de forma mucho más silenciosa:
* te cuesta concentrarte más de lo habitual,
* relees y retienes menos,
* dudas más de lo que sabes,
* te irritas con facilidad,
* empiezas a sentir que nunca es suficiente.
Y muchas veces interpretas todo eso como falta de preparación.
Cuando en realidad puede ser cansancio acumulado.
Por eso, antes de preguntarte cuánto más puedes apretar este verano, quizá merece la pena preguntarte algo diferente:
👉 ¿Qué necesito para llegar a septiembre con capacidad de rendir?
Porque opositar no consiste en aguantar hasta romperte.
Consiste en llegar cuando importa.
💬 ¿Con cuál de los errores del carrusel te has sentido más identificado/a?