29/07/2026
🧠 “No puedo hacerlo, siempre me equivoco.”
Esa fue una de las primeras frases que escuchamos.
Llegó a nuestra consulta un niño frustrado porque en el colegio le costaba seguir instrucciones, organizar sus tareas y mantener la atención durante el tiempo suficiente para terminarlas. No era falta de capacidad. Tampoco de interés. Su cerebro simplemente procesaba la información de una manera diferente.
En logopedia comenzamos trabajando funciones cognitivas fundamentales para el aprendizaje: atención y escucha activa, memoria de trabajo, planificación, control inhibitorio, comprensión de consignas…Todo ello mediante actividades adaptadas a sus intereses y con estrategias que pudiera trasladar a su día a día.
Con el paso de las semanas ocurrió algo más importante que completar una ficha o mejorar un ejercicio:
✅ Empezó a levantar la mano en clase
✅ Dejaba terminar las explicaciones antes de responder
✅ Era capaz de dividir una tarea larga en pequeños pasos y seguir las instrucciones
✅ Volvió a confiar en sí mismo.
Porque cuando un niño recibe las herramientas adecuadas, no cambia quién es. Cambia la forma en la que puede demostrar todo lo que es capaz de hacer✨