09/09/2026
Un año. Cuatro duelos. Y la pérdida de mi madre.
Me rompí por dentro y aprendí a llorar en silencio.
Cuando ya no encontraba fuerzas, me recogí y hablé con Dios.
No me devolvió lo que había perdido, pero me dio fuerzas para seguir.
Mis hijos me recordaron que todavía tenía motivos para vivir.
Hoy mis ojos aún guardan dolor, pero también vuelven a tener luz.
Me rompí, me recogí, recé… y volví a brillar.» ❤️