13/08/2026
EL CORE NO ES UN MÚSCULO.
Y tampoco se “enciende” con una única orden.
Cuando dices «activa el core», ¿qué quieres que ocurra exactamente?
Desde la biomecánica, el core puede entenderse como un sistema que coordina presión, rigidez y movimiento. No es solamente el transverso abdominal.
En este sistema participan:
↑ El diafragma
↓ El suelo pélvico
↔ La pared abdominal: transverso, oblicuos y recto
↔ La musculatura posterior: multífidos, erectores y cuadrado lumbar
El diafragma no solo respira: combina funciones respiratorias y posturales, contribuyendo a modular la presión intraabdominal.
El suelo pélvico y la pared abdominal pueden coactivarse, pero eso no significa que todas las estructuras deban contraerse con la misma intensidad ni al mismo tiempo.
Además, el transverso puede organizarse de forma relativamente independiente respecto a los abdominales superficiales.
Y una precisión importante: la fascia toracolumbar participa en la transmisión de tensión, pero no se “activa” porque no es un tejido contráctil.
Por eso, un core eficiente no es el que más aprieta.
Es el que genera la tensión necesaria, en el momento adecuado, sin perder la respiración ni la capacidad de movimiento.
APLICADO A PILATES:
No buscamos mantener el abdomen contraído al máximo durante todo el ejercicio.
Buscamos que la persona pueda:
→ Gestionar la fuerza de los muelles
→ Transferir carga entre extremidades y tronco
→ Respirar sin perder organización
→ Adaptarse cuando cambia el apoyo, la palanca o la velocidad
La próxima vez que escuches «activa el core», haz tres preguntas:
¿Para qué tarea?
¿Cuánta tensión necesita?
¿Durante cuánto tiempo?
¿Sigues utilizando la consigna «ombligo hacia la columna»? Cuéntame en qué ejercicio y lo analizamos.