10/04/2026
En consulta la sexualidad no la trabajo como un síntoma aislado, sino como una expresión directa de la estructura del carácter, rasgos y del modo en que la persona se ha organizado defensivamente en el cuerpo.
Entendiendo que ya en la infancia, pudo haber represión emocional, falta de contacto afectivo, exigencia o invasión, donde él/ la niñ@ no solo
"aprende a inhibirse", sino a adaptarse: se contrae, se endurece, pierde espontaneidad.
"Tocó adaptarse" y esa adaptación quedó fijada como coraza caracterial y muscular, que más tarde aparece como dificultad para sentir, para entregarse, para excitarse o para sostener el placer sin ansiedad o culpa.
(En otra, nombro tom la capacidad de sostener el displacer de adult@ y lo intimamente que está relacionado con el placer).
La sexualidad se observa en el cuerpo: la respiración contenida, la rigidez pélvica o hipo tónica, la desconexión con el placer o compulsividad, el hipercontrol emocional o disociación... todo eso no se interpreta solo, sino que se trabaja en la experiencia viva del consultante.
La terapia psicocorporal actúa sobre ese nivel profundo: no busco únicamente insight, sino desbloquear la energía contenida en la coraza, a través del trabajo con trauma, con la respiración, la expresión emocional, el movimiento espontáneo y la toma de consciencia corporal. A medida que el cuerpo recupera movilidad y espontaneidad tbm se reorganiza la capacidad de sentir deseo, contacto y placer sin tanta defensa.
La mejora no es
"aprender conductas sexuales", sino recuperar una función natural del organismo:
la capacidad de entregarse al placer sin miedo, sin culpa y sin pérdida de identidad.
Eso solo es posible cuando las defensas tempranas, formadas en la historia infantil, pueden ser reconocidas, sentidas y gradualmente flexibilizadas en el trabajo terapéutico.