15/04/2026
Hoy en día sentimos el fracaso casi a diario.
A llegar tarde.
A cambiar de camino.
A no ser lo que otros esperaban.
A necesitar más tiempo.
Pero el fracaso no es un hecho objetivo. Es una emoción que aparece cuando algo que te importaba no resultó como querías. Y eso, lejos de hablar mal de ti, dice que tienes metas, que te involucras, que te importa lo que haces.
El problema no es sentir eso. El problema es cuando esa emoción se convierte en identidad: soy un fracaso.
Eso sí merece revisarse. Con cuidado. Sin prisa. Con acompañamiento.
¿Con qué fracaso te has estado juzgando últimamente?