01/10/2024
La Palabra y el Silencio
En el universo de las letras, donde palabras impresas en la página, denotan su existencia, existe un espacio sagrado donde escribir se convierte en un acto de vacio. Cada palabra, cada frase, suspiro humano reivindicando ser en contra de la nada. La tinta negra y desrramada se convierte en sangre de poeta, trazos, letras, estructuras cerebrales que traducen el lenguaje del corazón que existe para sentir.
La palabra escrita, alquimia interior, donde lo inexpresable atenta a buscar su voz. Simbolos que surgen como estrellas en la oscura noche, iluminando el negro abismo con su brillo efímero. Escritor se desprende de las cargas invisibles, de los pesares y alegrías que anidan en el fondo de su pecho. En el acto de escribir, se descubre la libertad de ser completamente humano, vulnerable y verdadero.
Sin embargo, más allá del alcance de las palabras, el silencio se erige como supremo maestro. En su quietud, el silencio posee una elocuencia que las palabras nunca alcanzarán. Es en el silencio donde residen las verdades más profundas, esas que no pueden ser capturadas por la lengua. El silencio es el lienzo donde se dibujan los contornos de lo inexpresable, el espacio donde la mente y el corazón encuentran reposo y claridad.
El silencio escucha al universo murmurar, a la existencia latir. Momentos de quietud donde el ser conecta con lo eterno, donde respuestas de verdad se revelan sin ser pronunciadas. Silencio, santuario, refugio donde la imaginacion se encuentra cara a cara con si misma, en una batalla a muerte en contra del olvido. Alli donde se funden los opuestos y evaporan dualidades.
La palabra y el silencio se entrelazan en una eterna lucha en la nada. La palabra que vacía, libera y transforma tal que oprime castiga e emprisiona, siempre viva con temor a no existir, el silencio, imposible de captar a oido humano, omnipresente universal, verdad que nutre, y revela a la mente dispuesta a desaparecer en el. Ambos necesarios para el equilibrio del ser, para el entendimiento profundo de uno mismo y del mundo. La palabra nos permite comunicar, compartir y comprender; el silencio nos invita a ser.
Equilibrio delicado, un intento de dar forma a lo informe, conectar corazones e intelectos a través de las distancias. El silencio, hogar de paz que las palabras no conocen, una paz que envuelve en su infinito abrazo, a quien reconoce que lo más profundo se dice sin decir nada.
La palabra y el silencio, unión, melodía sutil de oido humano en face a un universo vacio, indiferente, navegando el viaje de la vida, buscando, descubriendo, siendo.
Tanausú Herrera