04/01/2022
Puede que el s**o te parezca algo “sin más”.
Puede que nunca hayas encontrado allí el interés.
O puede que haga mucho que no lo goces.
Puede que hayas dado con parejas que prometían llevarte al cielo, pero que luego al cielo iban sin ti.
Puede que te contaran que el s**o no era lugar para ti.
Puede que entendieras, de hecho, que el s**o es algo de lo que protegerte si quieres ser una “buena mujer”.
Puede que escucharas que las mujeres no disfrutan tanto, que no desean tanto y que no tienen ninguna necesidad sexual.
Eh. Pero luego “lo tienes que practicar” si no quieres quedarte sola.
Menudo mensaje ¿no? No disfrutes del s**o, pero “regálaselo” a “un otro”.
Vamos, que tu placer DA IGUAL.
Puede que te lo repitieran tanto, que al final miraras el s**o como una vía para alcanzar “algo más”.
Puede que buscaras en el s**o desesperadamente el amor.
Porque así te lo hicieron buscar.
La trampa.
Puede que la cultura sexual en la que vives, borrara intencionadamente tu placer.
Puede que lo colocaran como algo de segundas.
Puede que aspiraras a un modelo sexual, el “masculino” (el reservado a los hombres), que nada tiene que ver contigo.
Y me pregunto.
¿Por qué vas a desear una práctica que no tiene en cuenta tu placer?
¿Por qué vas a desear un s**o que no disfrutas?
¿De dónde van a salir las ganas si lo que haces te aburre?
Ocurre. Es real. No eres solo tú.
Son muchas las mujeres que llegan a consulta pensando que el problema son ellas.
Que su deseo no funciona.
Que algo está mal.
Y el camino empieza por entender que es absolutamente natural que pierdas el interés por algo que no disfrutas. Que incluso te aburre. Por un s**o que no es para ti. Por un goce que es solo de una parte.
No lo llames falta deseo. Llámalo aburrimiento co**al.
P.D.: Y ojo, que el coito puede ser ÉXTASIS cuando lo practicas (o aprendes a practicarlo) como te gusta a ti.