27/05/2026
Una de las primeras lecciones que más me sorprendió al estudiar sobre vida saludable fue descubrir lo importante que es dormir bien y sin interrupciones, a cualquier edad. Al observar a personas con problemas de salud, laborales o familiares, noté un patrón común además de la mala alimentación y el sedentarismo: el desorden de sueño.
El ritmo de vida, las obligaciones y el exceso de actividades hacen que muchos sacrifiquemos horas de descanso. Además, hábitos como mirar televisión o revisar redes sociales antes de dormir mantienen al cerebro en alerta y dificultan un descanso reparador. Y dormir bien es vital para la salud del corazón y del cuerpo entero.
Los adultos deberíamos dormir entre seis y ocho horas, idealmente en horarios regulares. Durante el sueño, el cuerpo se repara y se restablecen neurotransmisores como la serotonina, relacionada con el bienestar emocional y el equilibrio frente a la ansiedad y los problemas cardíacos.
Por eso, entre mis principales consejos para cuidar el cuerpo, el alma y la mente, siempre está el dormir bien. Y si tienes dificultades constantes para descansar, busca ayuda profesional. Descansar es vital para un corazón sano.
“En paz me acostaré y así también dormiré; porque solo tú, SEÑOR, me haces habitar seguro”.