31/05/2026
“En mi vida profesional, los mejores días, con sus mejores horas, que han transcurrido durante los mejores años, los he vivido en el privilegio de atender a la población trabajadora y derechohabiente de las prestaciones en salud del programa de seguridad social que, con orgullo, considero de los mejores en la región.
Cada jornada representa una fuente legítima de alegría y una motivación genuina de mejorar continuamente. Es también la oportunidad para honrar y reconocer a quienes mediante el fruto de su trabajo hicieron posible la oportunidad de tener una formación médica de excelencia e interés social.
Emprender, generar empleo y hacer empresa son actos nobles y generosos. Junto con el principio universal de la solidaridad, deben ser enseñados y sembrados en la conciencia de cada niño, para que sean vividos como valores del día a día.
Contribuir a los programas de seguridad social, sean públicos o privados es un acto de responsabilidad personal, familiar y colectiva. Es una inversión en la dignidad humana y en la protección de las personas y debe tener carácter prioritario desde la juventud y edad productiva para que exista continuidad y seguridad social en todos los ciclos de la vida.
Invito, principalmente a las nuevas generaciones a reflexionar sobre el valor de la solidaridad y la corresponsabilidad social. Construyamos juntos un legado de dignidad humana, asumiendo la obligación moral de actuar en beneficio mutuo, haciendo que la solidaridad sea un hábito cotidiano de convivencia”.
Alfredo Mansilla-