06/08/2026
A veces, desde afuera, trabajar con niños puede parecer simplemente esto: jugar, pintar, leer un cuento, escoger una tarjeta, hacer una visualización o decir unas palabras bonitas.
Pero detrás de cada una de esas cosas hay mucho más.
Una de las partes que más disfruto de mi trabajo es pensar y buscar esos pequeños elementos que pueden ayudar a un niño en particular. Un cuento que le preste palabras para algo que todavía no sabe explicar. Una imagen que le permita hablar sin sentirse interrogado. Una visualización que le ayude a sentirse seguro. Una frase de reafirmación que, poco a poco, pueda convertirse en una forma más amable de hablarse a sí mismo.
El juego también tiene un lugar. No porque “solo estemos jugando”, sino porque muchas veces es allí donde el niño puede expresarse, ensayar, equivocarse, imaginar otras posibilidades y mostrarnos cosas que una conversación directa todavía no puede alcanzar.
Eso no significa que cada minuto esté guionado. También hay espacio para lo espontáneo, para reír, cambiar de dirección y simplemente estar. Pero incluso ese espacio tiene una intención: construir un vínculo suficientemente seguro para que algo nuevo pueda suceder.
Y quizá la palabra no sea exactamente “encontrarse”.
Creo que, durante la infancia, se trata mucho de ir reconociéndose: descubrir qué siento, qué necesito, qué me cuesta, qué hago bien, qué puedo aprender y quién soy más allá de un error, una dificultad o de lo que otros hayan dicho de mí.
Por eso disfruto tanto lo que hago. 🌸 🧠 ❤️
Me gusta preparar, buscar, leer, imaginar y elegir recursos pensando en la persona que voy a tener frente a mí. Me emociona saber que algo que por fuera puede parecer tan sencillo como un dibujo, un cuento o una frase puede convertirse en una pequeña puerta.
Porque trabajar con niños no es llenar cada espacio de actividades.
Es saber para qué abrimos cada puerta… y acompañarlos, con mucho respeto, mientras empiezan a descubrir lo que hay del otro lado. 🌱
Carmen María 🌸